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miércoles, 9 de abril de 2014

Campaña pro aborto de Amnistía Internacional

Los hijos no son parte de la madre. Ni del padre. Me pregunto que pasaría si ahora voy a mis tres hijos que son más altos que yo y les digo que no tienen derechos porque son parte de mi cuerpo. Resultaría ridículo. No hay ninguna diferencia cuando el niño aún no ha nacido y está temporalmente en el vientre de su madre, porque sigue siendo exactamente el mismo ser humano que llegará a ser cuando nazca y durante el resto de su vida. No es un órgano interno, ni un tumor, como me dijo alguno. Esto es indudable porque el feto tiene genes propios y diferenciados de los de su madre. Es un ser humano único. No es un brazo, ni una pierna, ni un grano.

Parece mentira que haya que especificar tanto. Pero acabo de ver una campaña de Amnistía Internacional hablando otra vez del derecho de las mujeres a su cuerpo y parece mentira que no tengan algo más serio de lo que ocuparse. No les basta con conseguir derechos civiles y sociales para la mujer y parece que lo único que les interesa es el derecho a matar a sus hijos. Como si acabar con la vida de los niños les fuera a asegurar una vida mejor y sobre todo más feliz, cuando la realidad es que les produciría secuelas físicas y psicológicas imposibles de sanar. Pero al parecer eso no les importa siempre que su ideología esté a salvo.

sábado, 8 de marzo de 2014

Día de la mujer concebida y no nacida

Cuando se habla de derechos reproductivos y sexuales de la mujer no es más que una forma eufemística de referirse al aborto, que es la única solución que se ofrece a las mujeres pobres para salir de su situación. Cosa que por otro lado no es cierta. Pero lo que no dicen es que la inmensa mayoría de los abortos que se producen en el mundo son precisamente de niñas, porque a la familia le sale más rentable tener hijos varones. De ese modo, en algunos países como China o la India, se ha producido un desequilibrio demográfico muy preocupante en favor de la población masculina que pone en peligro el relevo generacional.

De modo que el supuesto derecho de la mujer a abortar está produciendo un auténtico genocidio femenino, como no se había conocido antes en la historia de la humanidad. Y mientras, los gurús del control de natalidad siguen insistiendo en que hay que extender el aborto por los países pobres, sin importarles lo más mínimo las consecuencias físicas y psicológicas que sufren las mujeres que abortan, así como las consecuencias a largo plazo para la población. Esos son los que se dicen defensores de las mujeres y muchos de los que celebran por todo lo alto el día internacional de la mujer, mientras miles de ellas mueren cada día.