lunes, 18 de junio de 2018

No tenemos hijos por pereza

La natalidad, por ejemplo. Pocos cambios más significativos ha sufrido España en los últimos años. Algunos pensarán que a mejor y otros a peor. Pero al menos se intuye que un terremoto social de esta magnitud debería ocuparnos y preocuparnos. Pues no. Apenas está presente en el debate público. A veces, cuando se habla de pensiones, se apunta el problema de la falta de reemplazo, como si la carencia de jóvenes sólo fuera preocupante porque no habrá quien pague las prestaciones de los jubilados.
Y sí, esta será una consecuencia importante, pero ni mucho menos la única. Una sociedad más envejecida plantea muchos retos desde el punto de vista del gasto público, pero no sólo por eso. ¿Podremos mantener la vitalidad, la creatividad, el crecimiento económico… en un país en el que dentro de muy pocos años, menos de los que pensamos, habrá más personas mayores de 60 años que menores de 35? ¿Cómo será la política de un país en el que buena parte de sus votantes serán rentistas? ¿Y las empresas? ¿Y el futuro? Sobre todos estos temas, Libre Mercado ha conversado con Macarrón. El autor asturiano no rehúye ninguna de las preguntas. Ni los temas más espinosos. Ni las cuestiones más polémicas.
Para prologar su libro, Macarrón ha reunido a tres figuras singulares: el exministro del PP Josep Piqué, el socialista Joaquín Leguina y el que es, probablemente, el economista alemán más conocido de los últimos años, Hans-Werner Sinn, expresidente del Instituto IFO. No debe ser nada sencillo que tres personajes de este nivel hayan accedido a colaborar con un título que, ahora mismo, sólo se puede comprar a través de Amazon. Una vez que uno abre el volumen y descubre la cantidad y calidad de los datos que usa Macarrón, lo entiende. Puede que el "suicidio demográfico" no acapare demasiados titulares, pero Leguina, Piqué o Sinn creen que merece mucha más atención de la que recibe.
Libre Mercado - Ha titulado usted su libro Suicidio demográfico... ¿tan grave es la situación?
Alejandro Macarrón - Sí, lo es. Y se agrava año a año, porque no reaccionamos ante el problema. Desde hace varias décadas, los españoles, y los occidentales en general, no tenemos los suficientes hijos para que haya relevo generacional, por lo que cada vez hay en España menos niños y jóvenes. Nuestra población en edad laboral ya está menguando. De seguir así, los españoles y otros pueblos occidentales nos extinguiríamos.
Como no tener hijos es, en lo esencial, una decisión voluntaria, este proceso equivale a una especie de suicidio de la sociedad a cámara lenta. Esa extinción no la veríamos nosotros, ni nuestros hijos. Pero sí veríamos una sociedad languideciente, que pierde población, cada vez más envejecida. Es una sociedad que se empobrecería de manera progresiva en lo económico y en el plano familiar-afectivo. Y cuya democracia se convertiría en una gerontocracia, pero no en el sentido clásico de gobierno de los ancianos sabios, sino de predominio electoral de los jubilados, lo que llevaría a los políticos que quieran ganar elecciones a imponer impuestos crecientes a una población activa menguante, para destinarlos a pensiones, sanidad y gasto en dependencia, o bien a déficits públicos asfixiantes. Además, es una sociedad, como ya le ocurre a Europa, que en el plano internacional tendería más y más a la irrelevancia, por su menguante peso demográfico en el contexto global.
Lo bueno de este problema es que es un proceso lento, por lo que aún podemos revertirlo, si logramos que aumente lo suficiente la natalidad en los próximos años/décadas. Lo malo es que, por ser un proceso lento, se nota poco en el día a día, y como a nuestras élites (políticas, mediáticas, intelectuales) les ha importado bien poco, hasta ahora ha pasado mayormente desapercibido.


LM - ¿Cuáles son los 4-5 datos más significativos? ¿Qué cifras destacaría usted para que fuésemos conscientes de lo preocupante de esta realidad?

AM - El dato más importante es, con diferencia, el déficit de nacimientos en relación a los precisos para el reemplazo de la población. Esto nos aboca a pérdidas crecientes de población autóctona española, que ya han empezado, y a un envejecimiento asimismo creciente. En Occidente, en general, desde hace décadas, tenemos apreciablemente menos de los 2,1 hijos por mujer necesarios para el relevo generacional. En el caso de los españoles, con el récord mundial de infecundidad entre 1989 y 2014 –y las tres regiones europeas menos fecundas de 2010 a 2014, Asturias, Canarias y Galicia; y las tres provincias o equivalentes con al menos 100.000 habitantes más envejecidas de Europa, Orense, Zamora y Lugo–, nuestro déficit promedio de nacimientos desde 1992 es del 40%. Esto significa que, por cada 100 adultos españoles jóvenes de hoy (por ejemplo, los de 18 a 35 años), en unos 30-32 años habrá unos 60; en 62-64 años habrá unos 36, y en un siglo, unos 21. Con algunas décadas de retraso, el conjunto del pueblo español menguará a ritmos similares.
En cuanto al envejecimiento social, si hace 50 años solo el 9% de los españoles tenía 65 años o más, ahora este porcentaje asciende al 21% (19% en total, por los inmigrantes extranjeros), y llegará al 40% poco antes de 2050.
Si nos vamos fuera de España, en Alemania, el país más envejecido de Europa, porque tuvo antes que otros una fecundidad muy baja, desde 1972 ha habido cinco millones de muertes más que de nacimientos. Peor es lo de Rusia, con trece millones de muertes más que nacimientos entre 1991 y 2011. En cuanto al peso demográfico de Europa en el mundo, en 1900 era del 25%. Ahora es del 10%... y bajando.
LM - Siempre que se habla de este tema acabamos con las pensiones. Y sí, es verdad que si no hay trabajadores no habrá quién pague las pensiones del futuro. Pero el problema va mucho más allá, ¿no es así?
AM - Sin duda. Para empezar, cuando se habla de gasto en pensiones por el envejecimiento de población, a éste habría que sumarle el gasto en sanidad y en dependencia, que se disparan con la edad, y que junto con las pensiones ya se llevan una parte enorme de la riqueza que producen los que trabajan e invierten.
Pero además de esto, la economía se verá lastrada por una demanda agregada decreciente de consumo e inversiones (por menos población, y la que haya, cada vez más envejecida), una fuerza laboral menguante en número y asimismo crecientemente envejecida, una desvalorización estructural de las casas y otros activos ligados a la demografía, etc.
Por otra parte, como muy bien dijo Jesucristo, "No solo de pan vive el hombre". Estamos abocados a un triste empobrecimiento afectivo por no tener apenas hijos, nietos, hermanos, primos, tíos, sobrinos, etc. Y a un riesgo creciente de que, de mayores, como seremos cada vez más caros de mantener por una población activa menguante, nos acaben eutanasiando contra nuestra voluntad, o bien recibamos cuidados insuficientes por falta de presupuesto público, así como por la escasez de parientes cercanos para atendernos privadamente.


LM - ¿Pueden los actuales estados del bienestar sobrevivir a un mundo sin jóvenes?

AM - Como dicen los catalanes, "malament". Si cada vez trabaja menos gente sobre el total de la población y hay que mantener un número creciente de jubilados y ancianos… o se reducen drásticamente esas prestaciones públicas de bienestar o se asfixia a empresarios y trabajadores con más impuestos, o los Estados incurren en déficits estructurales. O bien una mezcla de las tres cosas a la vez. Los Estados de Bienestar se crearon en sociedades repletas de adultos jóvenes y de mediana edad, con relativamente pocos mayores, y con un impulso demográfico estructural al crecimiento económico. Justo lo contrario del panorama y las perspectivas actuales.
LM - ¿Qué tipo de sociedad tendremos en 2070? ¿Y cómo influirá eso en nuestra economía?
AM - Si nada cambia en fecundidad en España, será una sociedad con un porcentaje mucho mayor de jubilados y ancianos, con muy pocos jóvenes, y con mucha menos gente en total, salvo aflujos masivos de inmigrantes extranjeros, con las ventajas y los  inconvenientes / riesgos que esto último conllevaría. Sin inmigración, y con la fecundidad actual, las proyecciones de población que hemos elaborado arrojan números muy lúgubres para 2070: habría solo 32 millones de habitantes en España (29% menos que ahora), un 45% menos de población en edad laboral, un 58% menos de menores de 18 años y un 56% más de personas con 65 años o más, que serían más del 40% de la población.
Un escenario demográfico así de gris y decadente sería muy desfavorable para la economía. Ceteris paribus, nuestro PIB sería un 45% menos de lo que podría ser con la población laboral actual (y eso suponiendo que una fuerza laboral mucho más envejecida que la de ahora fuera igual de productiva que ésta), a repartir entre una población inferior en un 29%. Es decir, habría una apreciable pérdida de PIB per cápita, y encima deberíamos dedicar un 55% más de recursos que ahora a los pensionistas, y mucho más a sanidad y dependencia, al haber 2,5 veces más mayores de 80 años. También gastaríamos mucho menos en educación, cierto, pero eso no compensaría ni de lejos el efecto de los otros deterioros. Aclaremos una cosa: esto no es una predicción, sino una proyección basada en los indicadores y tendencias actuales. Y en lo económico, una parte imposible de calibrar del deterioro demográfico sería compensada por el progreso tecnológico. Aún podemos labrarnos un futuro mejor que éste si nuestra natalidad aumentase significativamente. Pero si se mantiene como la actual o incluso empeora, el porvenir demográfico de los españoles sería, inevitablemente, entre muy gris y negro.


LM - ¿Hay algún país que se salve? ¿Tenemos algún modelo en el que fijarnos? ¿Quién lo está haciendo bien?

AM - Del todo, ninguno se salva. Hay países que se han tomado esto más en serio, en parte porque en ellos la natalidad cayó antes que en España y se toparon antes con el problema, como Francia o los países nórdicos (y últimamente, también países como Rusia, Hungría, Polonia o Macedonia). De ellos podemos aprender cosas valiosas. Pero ninguno ha conseguido de forma sostenida recuperar una fecundidad suficiente, aunque algunos se han acercado, porque esto es sobre todo un problema de valores (querer tener hijos, y no únicamente más dinero / comodidades materiales / poder en puestos profesionales; y que formar y mantener una familia sea un deseo prioritario para los adultos jóvenes y no algo secundario, del tipo "ya veremos / ojalá /  solo si todo cuadra perfectamente").
Las medidas tomadas en esos otros países han consistido principalmente en dar más dinero (o cosas equivalentes, como prolongadas bajas laborales retribuidas por nacimiento de hijos) o rebajar impuestos a los padres, algo que está muy bien, pero es insuficiente. Y además, prácticamente todos los países occidentales con una fecundidad hasta hace poco no muy alejada de la de reemplazo (aunque casi siempre por debajo), como Francia, los países escandinavos, Irlanda, el Reino Unido o EEUU, están inmersos desde hace 7 a 10 años en un nuevo ciclo de caída de la natalidad. Y todavía más en el caso de sus poblaciones autóctonas, sin contar a los numerosos inmigrantes foráneos, que en general tienen (muchos) más hijos.
LM - ¿Es un problema de España? ¿De Europa? ¿De Occidente?
AM - De los tres, pero en España es particularmente intenso y es donde nos afecta más directamente. Pero no es únicamente un problema occidental. En Extremo Oriente, y no solo allí, la fecundidad es ya bajísima. Y el envejecimiento social, debido  sobre todo a la caída de la natalidad, es asimismo una tendencia universal.


LM - ¿Qué se puede hacer? ¿Qué haría usted si mañana fuese nombrado ministro de Familia? (por cierto, un cargo que creo que existe en otros países europeos, pero no en España)

AM – Necesitamos un plan nacional (y regionales y locales) muy amplio y con continuidad en el tiempo, porque la falta de niños es un fallo esencial del modelo de sociedad actual, que es preciso enmendar, ya que si no iremos mal, inexorablemente. Pero un modelo de sociedad, y los valores culturales que lo fundamentan, no se transforma en unos meses, con un par de medidas y tres parches. Por ello, es preciso un plan muy amplio, público y privado, que goce de un amplio consenso político y social, con líneas de actuación como las siguientes:
  1. Concienciación sobre el problema y el desastre al que aboca a nuestra sociedad, lo bonito que es tener niños y lo triste que suele ser no tenerlos: a la sociedad en general, a las élites políticas y no políticas, a quienes están en edad fértil, y a los escolares.
  2. Prestigiar la maternidad/paternidad y la familia, sin estigmatizar a las madres tradicionales, y sin ningunear la figura del padre.
  3. Estudiar bien el problema, sus consecuencias, sus causas y sus posibles soluciones, con profundidad, rigor y sin sesgos ideológicos/partidistas.
  4. Compensar económicamente a los padres por tener hijos (deducciones en IRPF y SS, extra en pensiones, IVA pañales, etc.), con énfasis en la madre, pero no solo en ella.
  5. Descargar a las empresas de todos los costes por maternidad / paternidad.
  6. Fomentar, facilitar y prestigiar la nupcialidad y la estabilidad familiar.
  7. Fomentar y facilitar que tengamos antes en la vida el primer hijo y siguientes.
  8. No pagar la contracepción con dinero público, algo absurdo en un país que necesita más niños, y facilitar al máximo que se puedan dar en adopción los bebés no deseados.
  9. Identificar y remover las trabas y desincentivos directos o indirectos a la paternidad, que hay por doquier, con cambios en las leyes correspondientes.
  10. Facilitar en lo que se pueda la vida a los padres (por ejemplo, en horarios…).
  11. Y muy importante: involucrar a la sociedad civil. Esto no es solo problema de "políticas" y de "políticos".
En cuanto a lo del Ministerio de Familia, una vez me preguntaron en una conferencia si yo lo crearía. Y respondí en semibroma: para ayudar a las familias, no sé si lo crearía, o si en cambio cerraría la mitad de los ministerios que hay. Con eso quería decir que un Estado elefantiásico y poco austero, como en general son los de nuestro tiempo, que necesita recaudar muchísimo dinero en impuestos, es en sí algo dañino para la familia, porque nos obliga a trabajar más tiempo fuera del hogar para poder disponer del mismo dinero para gastos familiares que si la carga impositiva fuera bastante más moderada. En 1975, la presión fiscal en España era menos de la mitad que la actual, y no digamos en 1955 o 1935, y teníamos muchos más hijos por persona que ahora. También en otros países europeos y EEUU la presión fiscal era mucho menor en 1950 o 1960, y en todos ellos, las familias eran más numerosas y estables que ahora. Y no había ministerios de familia en ningún país, que yo sepa. Da que pensar. Pero vamos, si alguna vez a algún presidente de Gobierno se le ocurre crear ese ministerio, desea ponerme al frente, y le digo que sí (y van tres condicionales), le saldría barato. Pediría un presupuesto anual de solo 100 a 200 millones de euros, con 50 a 100 personas en plantilla, e impulsaría un plan como el apuntado poco antes. Y si no se pudieran poner en marcha el grueso de esas medidas en un plazo razonable, de unos dos años, probablemente dimitiría, para dejar paso a otro más capaz.
LM - ¿Por qué no tenemos niños? ¿Son razones económicas, culturales, sociales?
AM - Hay muchas causas a la vez, pero las que desequilibran a la baja la natalidad son principalmente culturales, de valores sociales. En mi libro Suicidio demográfico en Occidente y medio mundo analizo unas dos docenas de posibles razones, casi todas con cierta incidencia en el tema, aunque algunas resultan ser falaces. Algunas de esas causas son muy buenas e irreversibles, como la reducción casi a cero de la mortalidad infantil y juvenil, que nos permite tener aproximadamente un 60% menos niños por persona que hace menos de un siglo y medio, y pese a ello gozar como país de la misma (buena) salud demográfica que entonces, y como padres acabar teniendo el mismo número de hijos adultos que antaño. Lo malo es que tenemos alrededor de un 80% menos, no solo un 60%.
Hay otras causas, como el tremendo retaso experimentado en la edad a la que tenemos el primer hijo, el desplome de la nupcialidad y la estabilidad familiar, o el desprestigio de la mujer que opta por no trabajar fuera del hogar. Respecto a eso último, no hemos logrado resolver suficientemente bien hasta ahora el problema de cómo compatibilizar el trabajo femenino fuera del hogar con una natalidad sana y esto es algo crítico.
Pero si analizamos bien los datos disponibles, nuestra conclusión es que la razón más poderosa es, sobre todo, cosa de valores: nos da pereza tener más niños por el esfuerzo que supone su crianza en dinero y tiempo, la pérdida de libertad que entraña, y la responsabilidad y riesgos que conlleva. A nuestros abuelos y sus antecesores no les dio esa pereza, y eso que, de media, eran mucho más pobres que nosotros, y que las mujeres de antaño arriesgaban literalmente su vida en cada parto. Debemos gratitud a nuestros antepasados, y sobre todo a nuestras abuelas y sus predecesoras, por su valentía y generosidad, sin la cual ninguno estaríamos aquí.


LM - Además, de esos pocos niños que tenemos, un porcentaje cada vez más elevado nace fuera del matrimonio, ¿por qué? ¿Cuáles son las consecuencias?

AM - Son ya casi la mitad de los que nacen en España. Y es que algo más de la mitad de los españoles ya no se casan, por el cambio de valores sociales y por la devaluación legal sufrida por la institución matrimonial. Algo similar ocurre en otros  países europeos y no europeos. Los matrimonios tienen más hijos que las parejas de hecho y los hogares monoparentales (esto ocurre en España y en cualquier país), por lo que en términos de natalidad, y sin entrar en otras consideraciones, este fenómeno no es una buena noticia.
LM - ¿Estamos abocados a una lucha en las urnas entre mayores/perceptores y jóvenes/contribuyentes? ¿Quién ganará?
AM - Sí, tiene toda la pinta. De hecho, ya está pasando, aunque no muchos lo sepan aún. En la terrible crisis económica que estamos empezando a dejar atrás, el segmento social privilegiado por los gobiernos han sido los pensionistas, que ya son alrededor del 30% de los votantes efectivos. No es culpa de ellos, y la gran mayoría ni siquiera deben de ser conscientes de ello. Pero los políticos que buscan los votos sí saben que hay que mimarlos a costa del contribuyente, principalmente de los empresarios y los currantes. Por eso los jubilados han sido la única gran parte de la sociedad española para la que no ha habido realmente crisis económica.
Los mayores llevan todas las de ganar en esta pugna en primera instancia. Son muchos, cada vez serán más y votan más que los jóvenes. Pero si los políticos que buscan su voto se pasan de frenada, y aplastan –económicamente– a los trabajadores y empresarios, la victoria puede ser pírrica, porque en un mundo tan abierto como el actual, eso puede llevar a cierres/fugas masivas de empresas, y a la emigración de muchos de nuestros más cualificados compatriotas. Por ello, necesitamos una especie de gran acuerdo nacional (es lo que se trata de hacer, en el fondo, con el Pacto de Toledo) para que, salvaguardando un buen trato económico a los jubilados, sus pensiones y otras prestaciones sociales no aplasten a la economía y a las familias, para que no asfixien a la gallina de los huevos de oro.
http://m.libertaddigital.com/economia/2018/02/17/la-razon-mas-poderosa-por-la-que-no-tenemos-hijos-esta-en-los-valores-nos-da-pereza-el-esfuerzo-que-supone-1276614015/

martes, 12 de junio de 2018

Abortó post natal en Canadá




 163En qué consiste el aborto "post natal" que proponen en Canadá



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Un nuevo y polémico debate se encendió en Canadá, luego de que un académico propusiera abiertamente la legalización de los abortos "post-natales" para aquellos bebés que nazcan en circunstancias desfavorables para desarrollarse normalmente.
"Los padres deberían ser capaces de decidir libremente sobre lo que equivaldría al aborto post natal", propuso recientemente Udo Schuklenk, docente de Filosofía en la Queen's University de Ontario, Canadá.
En un artículo publicado en el Journal of Thoracic and Cardiovascular Surgery (Revista de Cirugía Torácica y Cardiovascular), Schuklenk señaló que causarles la muerte a recién nacidos con discapacidad sería moralmente aceptable, aunque aún sea ilegal en Canadá.
Según el experto en biomedicina, los médicos estarían moralmente justificados de realizar esta práctica, proponiendo de esta forma un debate que se vuelve perturbardor para gran parte de la población canadiense, en el marco de una discusión mayor que tiene lugar por estos días en el país del norte: la eutanasia activa.


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En Canadá actualmente es legal la suspensión de tratamiento o alimentación a un paciente, lo que se considera eutanasia pasiva. La denominada eutanasia activa, en la que se procura directamente la muerte del paciente, es considerada asesinato. El aborto es legal en Canadá desde 1988 y es financiado a través del seguro de salud estatal.
Según Schuklenk, la eutanasia sería preferible a una "sedación terminal" del paciente recién nacido, lo que, según el especialista, ahorraría a los médicos y a los propios padres de la criatura el dolor de ver perder la vida del bebé, consignó el National Post. Para el "biomédico", los niños no sufren en esa estadía, pero es "una cosa terrible para los testigos", según declaró en una entrevista.
Para Alex Schadenberg, jefe de la Coalición para la Prevención de la Eutanasia en Canadá, lo que está promoviendo Schuklenk es "declarar que ciertos tipos de seres humanos tienen una vida que la sociedad ha determinado que no vale vivir". Schadenberg añadió que esto podría ser considerado "como una filosofía eugenésica".
Los debates en torno a los suicidios asistidos y la eutanasia son frencuentes en Canadá. Una encuesta reciente hecha por el National Post muestra que dos tercios de la población está a favor de una asistencia física al suicidio para enfermedades terminales.
 https://www.infobae.com/2014/12/15/1615329-en-que-consiste-el-aborto-post-natal-que-proponen-canada/

miércoles, 6 de junio de 2018

Los niños síndrome de Down son eliminados

Hoy se celebra el Día del Síndrome de Down. Sin embargo, cada vez nacen menos niños con trisomía 21 en el mundo, ya que al ser diagnosticados en el vientre materno, los doctores sugieren asesinarlos y sus padres acceden a eliminarlos. Es así como en Gran Bretaña, España y Dinamarca el 90% de lo niños no nacidos que padecen Síndrome de Down son abortados, mientras que en Islandia la cifra alcanza el 100%. La tendencia mundial lleva a preguntarse, ¿qué pasará en Chile si se aprueba la ley de aborto en tres causales?

FOTO: MARIBEL FORNEROD/ AGENCIAUNO
Un estudio epidemiológico de malformaciones congénitas (ECEM) elaborado por el gobierno de España, arroja que hay un descenso "significativo" en la cifra de personas Down, ya que entre 1980 y 1985 la cifra era del 14,78 por cada 10.000 partos. Sin embargo, dicha cifra bajó a 10,04 entre 1986 a 2009. En 2010 fue del 7,23. En el 2011 —último dato oficial— fue del 4,84.
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Cabe destacar que la trisomía 21  —comúnmente conocida como Síndrome de Down—se detecta a través de pruebas prenatales. En esa línea, el estudio explica que "estos descensos son atribuibles, fundamentalmente, al impacto del aborto, ya que tras el diagnóstico, muchos padres deciden tomar esta decisión".
Es así, como desde la asociación "Down España" aseguran que actualmente están naciendo menos de un tercio de niños Down que a fines de los años 80. 
En tanto, en Gran Bretaña cada año nacen 759 niños con Síndrome de Down y al igual que en España, el 90% de los niños que padecen este trastorno genético son abortados antes de nacer. Los porcentajes son similares en Dinamarca.

Exterminio de niños Down

No obstante, en Islandia los niños Down no existen, ya que el 100% de ellos son abortados, convirtiéndose así en el primer país del mundo en erradicar el Síndrome de Down, sin embargo mediante un verdadero holocausto.
Por su parte, en Estados Unidos, el número de ciudadanos con este trastorno genético se ha reducido un 30% durante los últimos años.
  • Fuente: ActuallEl Español y El País 
  •  https://www.eldemocrata.cl/noticias/dia-del-sindrome-de-down-90-son-abortados-en-espana-y-gran-bretana-100-en-islandia/

martes, 29 de mayo de 2018

El primer latido de un bebë a los 16 dìas


Un hallazgo sorprendente: el primer latido del feto se produce solo 16 días después de la concepción

Un hallazgo sorprendente: el primer latido del feto se produce solo 16 días después de la concepción


Muchos de los problemas de salud más serios que padecen niños y adultos son los que se producen en el corazón, ya que afectan a la vida diaria e incluso pueden poner en peligro la vida.
Una línea de investigación al respecto es la relativa al momento de la formación del corazón en el útero, y en un estudio reciente han descubierto algo sorprendente: el primer latido del feto se produce solo 16 días después de la concepción.

El corazón es el primer órgano que se forma

Según leemos en Daily Mail, este descubrimiento avanza unos días el tiempo del primer latido, pues hasta ahora se consideraba que sucedía en el día 21, y esto puede ayudarles a saber cómo se comporta en sus inicios el corazón, que es el primer órgano que se forma.
Para llegar a esta conclusión se ha llevado a cabo un estudio con ratones y han visto que el primer latido en el embrión de los ratones no sucede a los 8 días como pensaban (se extrapolaba a 21 días en humanos), sino antes, dando en humanos la cifra de 16 días.
Dicho estudio ha sido financiado por la Fundación Británica del Corazón (BHF) y se ha realizado en la Universidad de Oxford.

¿Cómo se desarrolla el corazón?

El objetivo de la investigación es tratar de entender cómo se desarrolla el corazón al principio de todo, qué cambios químicos y físicos se producen para iniciar la actividad eléctrica y qué posibles fallos en ese proceso pueden derivar en una futura patología cardíaca, ya sea una malformación que pueda verse ya en el embarazo, ya sea un problema que se observe en la edad adulta.
También esperan entender, analizando los primeros latidos, cómo se activan las células musculares del corazón cuando se reemplaza parte del músculo después de un infarto de miocardio; incluso podrían aprender técnicas y métodos para poder reparar el músculo dañado tras un infarto.

Las cardiopatías congénitas son muy comunes

En España se calcula que 1 de cada 200 niños nacen con una cardiopatía congénita, y esto quiere decir que cada año hay 2.000 bebés recién nacidos con patología de corazón.
En palabras del profesor Sir Nilesh Samani, director médico de la Fundación Británica del Corazón:
Este estudio describe algunas de las primeras etapas en el desarrollo de un corazón latiendo, identifica algunas de las moléculas clave implicadas y muestra que la iniciación del propio latido tiene una incidencia en el desarrollo del corazón.
Los investigadores esperan que con la comprensión de cómo se forma el corazón en el útero puedan prevenir en el futuro la enfermedad cardíaca mientras aún se está desarrollando el bebé, antes de que nazca.
 https://www.bebesymas.com/embarazo/un-hallazgo-sorprendente-el-primer-latido-del-feto-se-produce-solo-16-dias-despues-de-la-concepcion

martes, 22 de mayo de 2018

Guerrilleras de las farc obligadas a ábortar

La exguerrillera Fernanda Correa denunció que Jorge Torres Victoria, alias “Pablo Catatumbo” y actual candidato por la Fuerza Alternativa Revolucionarias del Común (FARC), para el Senado del país, ordenó fusilar a una joven embarazada porque no quiso abortar.
Catatumbo era la mano derecha de Guillermo León Sáenz Vargas, alias “Alfonso Cano”, cuando este estaba al mando de la guerrilla narcoterrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Luego de la firma del Acuerdo de Paz con el Gobierno, la guerrilla se convirtió en partido político y ha mantenido, con su nuevo nombre, las siglas que la han identificado siempre.
Acuerdo de Paz entre las FARC y el Gobierno se firmó en la ciudad colombiana de Cartagena en septiembre de 2016, tras una serie de negociaciones realizadas en Oslo (Noruega) y La Habana (Cuba).
Entre las condiciones que favorecieron a la guerrilla está la de poder participar en la vida pública de Colombia como un partido político.
Fernanda Correa cuenta que alias “Katherine” era una joven guerrillera que se opuso a abortar a su bebé de tres meses de gestación, y por ello los líderes de las FARC decidieron fusilarla.
"La mandaron a remolcar, la sancionaron y le hicieron un montaje (…). Entonces se fue a consejo de guerra y le hicieron el listado de las faltas como no dejarse practicar el aborto”, y así se decidió su fusilamiento.
En declaraciones a Blu Radio, Correa dijo que esto ocurrió con “Pablo Catatumbo” al mando. “Él estuvo en ese consejo de guerra (…). La gente empezó a votar que sí por el fusilamiento. Todos decían que ‘sí’ porque no se podía decir que ‘no’”.
Correa también explicó que dentro de la guerrilla era común el abuso de las mujeres, especialmente de las más jóvenes.
Ella fue reclutada a los 16 años en 1998 por el jefe guerrillero alias “Ramiro”, quien luego la violó.
“En el momento de reclutarme el comentario de alias ‘Ramiro’ era que todas las guerrilleras reclutadas tenían que acostarse con él. Yo tenía 16 años en ese entonces y él abusó de mí”, narró Correa.
Aunque Fernanda no quedó embarazada, sí fue testigo de dos abortos en los tres campamentos donde estuvo. Dijo que vio alrededor de 35 jóvenes que sufrieron un trato similar al suyo.
 https://www.aciprensa.com/noticias/colombia-candidato-de-farc-al-senado-habria-ordenado-fusilar-a-mujer-por-no-abortar-83784

viernes, 18 de mayo de 2018

Tres médicos intentaron abortarla

Tres médicos intentaron matarla cuando estaba en el vientre de su madre

«Era difícil pensar que alguien me hubiera querido matar pero me era aún más difícil saber que ellos eran médicos. Estaban en una posición de poder para insistir y presionar a mis padres…»
(PortaLuz/Salvar el 1) Suzanne, la madre de Rachel Mary Guy, tuvo que resistir las presiones de tres médicos que le aseguraban podía morir si no abortaba a Rachel. Esta es la historia narrada por su propia protagonista desde el portal español «Salvar el 1».

«Dios me inspiró»

No puedo recordar un momento de mi vida en el que no supiera mi historia, pero a medida que fui creciendo Dios comenzó a crear una inquietud en mi corazón que me impulsó a la acción.
¿Te imaginas saber desde muy pequeña que tres doctores trataron de matarte? Era difícil pensar que alguien me hubiera querido matar pero me era aún más difícil saber que ellos eran médicos. Estaban en una posición de poder para insistir y presionar a mis padres para que terminaran con mi vida. De mi historia aprendí que los médicos tienen un gran poder no solo para hacer el bien sino también para causar un tremendo mal y, lamentablemente, existen médicos que solo valoran algunas vidas y desprecian otras y que no creen que merezca la pena luchar por todas las vidas ya que no toda vida es digna.
A los 14 años, Dios me inspiró para escribir a los seis médicos involucrados en mi nacimiento. Escribí a tres de los médicos para agradecerles que lucharan por mi vida y escucharan las súplicas de mis padres. Y llena de un profundo perdón y compasión, escribí a los otros tres médicos que les sugirieron que me abortaran. Les dije que los perdonaba y les hablé sobre el Evangelio y de cómo nuestro asombroso Salvador, Jesús, los ama apasionadamente y anhela que usen su poder para bien y no para mal.
Mientras miraba la cara de uno de los doctores que quiso acabar con mi vida en internet, lloré, porque está perdido y cree que el asesinato intencional de un bebé que va a nacer podría ser una «solución» para los padres de un niño enfermo.
Hasta el día de hoy, me desconcierta hasta qué punto ha llegado nuestra sociedad, donde las personas en posiciones de poder por ser médico pueden llegar a pensar que destruir vidas es salida para una vida inocente cuyo único crimen es su mal estado de salud.
En el ultrasonido de las 22 semanas de embarazo de mi madre, el técnico vio algo que no estaba bien y se lo notificó al médico. El médico entró, diciéndole frenéticamente a mi mamá que tenía que abortar porque de lo contrario ella y yo moriríamos y que yo debía tener alguna anomalía cromosómica no compatible con la vida ya que a mi madre le faltaba la mitad del líquido amniótico. Mi madre dijo que nunca abortaría y que me amaba.

Abandonarse en Dios

Mi madre (esta vez acompañada de mi padre) volvió a las 24 semanas y sucedió lo mismo, pero esta vez todo el líquido amniótico ya había desaparecido. Este mismo médico les dijo (una vez más) que tenían que abortarme porque tenía una anomalía cromosómica que no era compatible con la vida. Cuando mis padres rechazaron el aborto, fueron enviados a hablar con otro médico en la misma clínica. Mis padres me dijeron que este médico con toda la calma del mundo -lo que hizo que esta conversación fuera aún más escalofriante y molesta por la manera en que se hablaba con respecto a mi vida- les dijo que debían abortar porque su hijo no tendría «calidad de vida». A lo que mi madre respondió: «Nuestro hijo tendrá calidad de vida porque este bebé conocerá el amor incondicional de Dios». El médico continuó diciendo: «Bueno, tendrá muchos otros hijos». Mi madre dijo: «Incluso si tenemos otros 100 niños, nosotros queremos a éste. Este bebé es valioso». La conversación duró unos 20 minutos más, hasta que mi padre dijo: «No abortaremos, entonces, ¿qué harás para ayudarnos?». El médico respondió: «En todos mis años de práctica, nadie en su posición no ha abortado, así que todo lo que puedo recomendarles es ir a casa y esperar a que su bebé muera y usted regrese y dé a luz a un niño muerto». Mis padres se fueron a casa con el corazón destrozado, no solo porque estos doctores menospreciaron mi vida y me dieron por muerta, sino también por la idea de que a otros padres se les convenza de que deben abortar. Mis padres no se dieron por vencidos y querían luchar por mi vida, pero no sabían cómo.
Cuando mis padres llamaron a mi abuela, ella dijo estas palabras que cambiarían todo: «Si todavía hay latido en el corazón, entonces hay esperanza». Dios usó las palabras de mi abuela para darles esperanza a través de Jesús. Mi padre habló con una ginecóloga de la iglesia y le contó mi situación. Y como ella conocía al doctor de mi mamá dijo que lo llamaría. Pero ni siquiera podía creer la repugnante respuesta que obtuvo del doctor. El médico afirmó que la única prueba que haría para mis padres sería una autopsia. La doctora que conocieron en la iglesia nos puso en manos de dos médicos de otro hospital que dijeron que respetarían los deseos de mis padres de luchar por mi vida.
Mientras que mi madre y yo estábamos al cuidado de estos nuevos médicos, nos vieron a AMBAS como sus valiosas pacientes. Pusieron a mi madre en reposo absoluto en el hospital y nací por cesárea el primer día de mi semana 26. Los doctores advirtieron que no sabían si yo nacería viva, y que sería como sacar el hueso de un durazno debido a la falta de líquido amniótico y en caso de nacer viva, estaría demasiado enferma como para hacer ruido. El amable doctor que me trajo al mundo dijo que nací «graznando». Nací a las 26 semanas y pesé 1 libra 2 onzas.
Estuve en la NICU 5 meses y medio y le agradezco a Dios que mis padres nunca se dieran por vencidos en la lucha por mi vida. No sabían si yo viviría, ¡Pero afrontaron cada día y lo dejaron todo en manos de Dios!

Toda vida es valiosa

Dios ha usado mi historia para abrir los ojos a la realidad de que vivimos en un mundo que devalúa y deshumaniza algunas vidas y que dentro del campo médico, e incluso dentro de la comunidad provida, «algunas» vidas, como la mía, son considerada como una «excepción». Mi historia me ha llevado a ser una voz no solo en un mundo que despoja a las personas de su humanidad, sino también dentro de la comunidad pro vida para combatir por la dignidad de bebés con anomalías fetales, anormalidades cromosómicas, concebidos en violación o incesto,  embriones humanos destruidos de las FIV. Son seres humanos creados por Dios con el mismo valor intrínseco que cualquier otro niño. Cuando comenzamos a clasificar a los seres humanos en categorías de quién es valioso y quién no, ¿En qué nos  diferenciamos de las personas que en el pasado deshumanizaron a diferentes grupos de personas?
Desde que el mundo es mundo, ciertos grupos de personas han sido deshumanizados y despojados de su personalidad. ¿No es hora de que aprendamos de nuestra horrible historia y veamos nuestra humanidad a través de la lente de Dios? TODA vida es igualmente valiosa y todas somos personas, sanas o enfermas, sin importar cuán concebidas, hechas a la imagen de nuestro Dios y Salvador, Jesucristo. Nuestra opinión acerca de una persona no cambia su / nuestra humanidad. La sociedad NO define nuestro valor. Dios sí lo hace. Si pudiéramos comprender esa verdad, ninguna vida sería marginada, considerada desechable y deshumanizada. Debemos fomentar  leyes que protejan TODA la vida desde la fecundación hasta la muerte natural porque el hombre en su humanidad, como hemos visto históricamente, quiere redefinir lo que Dios ya ha definido. Nuestras leyes deben proteger a TODAS LAS PERSONAS y reconocer la dignidad inherente de toda la vida.
¡Toda la vida es valiosa! La sociedad ve la capacidad de una persona como lo que le da «valor», pero nunca reconoce que TODA la vida es innatamente valiosa porque TODOS somos creados por Dios.
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jueves, 26 de abril de 2018

Agradecimiento por evitar un aborto hace veinte años

20 años después una madre agradece a la mujer que la convenció de no abortar

Nicolás de Cárdenas

Karen Swallow / Foto: Facebook Karen Swallow
Karen Swallow / Foto: Facebook Karen Swallow
MADRID, 11 Dic. 17 / 02:01 pm (ACI/Actuall).- Durante 10 años, al menos un día a la semana, Karen Swallow se dedicó a ayudar a madres en riesgo de aborto. Calcula que vio a unas 2.500 mujeres entrar en el abortorio. Una de ellas, a la que ayudó, quiso enviarle un mensaje de agradecimiento 20 años después.
Una vida fructífera necesita de paciencia y confianza. Lo saben bien los agricultores que trabajan por sus cosechas, pero también los padres respecto de la crianza de sus hijos. En ocasiones, uno nunca sabe cuándo va a recoger el fruto más preciado.
Algo así le ha sucedido a Karen Swallow, que durante 10 años, sin fallar a su cita, acudía un día por semana a las puertas de un negocio abortista para ayudar a las mujeres que acudían con la idea de terminar con la vida de sus hijos antes de nacer.
Ella calcula que, al menos, debió de ver entrar a unas 2.500 mujeres, a algunas de las cuales consiguió ayudar a seguir adelante con su vida y a apostar por la de sus hijos sin renunciar a la maternidad por difíciles que fueran las circunstancias.
En ocasiones, los rescatadores no saben cómo acaban las historias de las personas a las que atienden. Muchas veces, nunca más reciben información sobre si aquella chica finalmente abortó o no.
Esa incertidumbre se despeja si llega el caso, de forma casi milagrosa, años después, cuando de forma inadvertida uno toma conciencia de los frutos que han surgido de una acción constante y paciente en el pasado.
A Karen le sucedió a través de su cuenta de Facebook. Ella describe el momento como “una tarde perezosa de domingo” en la que recibió el siguiente mensaje:
“No estoy segura de que me recuerdes. Te conocí hace 20 años a las puertas de Women Services en Main St. Sólo tenía 15 años. Tú salvaste la vida de mi hijo. Estaba sola, para comenzar el procedimiento de dos días. El primer día de la posible ‘terminación’, me dijeron que esperara en casa y que volviera al día siguiente para completarlo.
Sin embargo, esa noche sentí a mi hijo moverse. Al día siguiente, camino del edificio, te conocí… Creo que me leíste algunas escrituras y me explicaste otras opciones. Entonces decidí quitarme la laminaria y continuar con el embarazo. Ese día me llevaste a casa y nunca te apartaste de mi lado, me llevaste a tu iglesia y me pusiste en contacto con varias agencias (de ayuda a la mujer embarazada).
Fuiste realmente una bendición para mí. Hoy mi hijo tiene casi 20 años, está en la universidad comenzando su segundo año. Le echo de menos, es lo mejor que me ha pasado“.
En su relato personal publicado en Christianity Today con permiso de la otra protagonista de esta historia, Karen explica que tuvo que revisar sus notas en los diarios que llevaba para recordar las circunstancias en las que se conocieron.
Pero al tiempo reconoce que “a menudo en estos casos, cuando llega el bebé resulta incómodo que las mujeres se muestren abiertas con los demás acerca de la decisión que casi toman”. En todo caso, año y medio después, Karen cambió de Estado y se perdieron la pista.
“Ella nunca me olvidó”
Karen siguió con su vida sin recordar en especial a esta mujer. “Sin embargo, ella nunca me olvidó”, confiesa. En los mensajes posteriores al que reabrió el contacto, le confesó que antes de ir a su encuentro, estuvo tiempo siguiéndola en redes sociales sin interactuar, hasta que encontró las fuerzas.
“Siempre has ocupado un lugar en mi corazón”, le dijo, mientras le explicaba los pormenores como madre soltera y cómo logró que su hijo estudiara la secundaria y ahora pudiera estar en una universidad privada.
Karen reflexiona sobre la forma en que esta historia ha vuelto a su vida. “Para la mayoría de nosotros, es humano querer saber que de alguna manera hemos hecho la diferencia y, sin embargo, la mayoría de las cosas importantes en la vida requieren que esperemos mucho antes de que veamos alguna evidencia”, expresó.
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