jueves, 26 de julio de 2018

Síndrome postaborto en los trabajadores abortistas

Por Rachel MacNair
"Sueño con fetos, como todos los que estamos aquí: sueños de abortos, uno tras otro, de baldes de sangre salpicados por las paredes; árboles colmados de fetos gateando". Así habló Sallie Tisdale sobre el tiempo en que trabajó como enfermera en una clínica de abortos. En un artículo para la revista Harper, ella escribió acerca de un sueño en el que dos hombres la sujetaron y la arrastraron a la fuerza.
"Hagamos un aborto", dijeron con una nauseabunda mirada lasciva. Yo empecé a gritar, estaba sumergida en una visión de succiones, de dolores chirriantes, de ser extendida y desmembrada por una serie de instrumentos que cumplen la función para la que fueron hechos. Desperté casi sin poder respirar e imaginé mesas de cocina y percheros, agujas de tejer manchadas de sangre y a mujeres que en soledad apretaban almohadas en sus bocas para evitar que sus gritos perforen las paredes de sus departamentos.
No es un trabajo ni fácil ni agradable. "Hay momentos de cansancio, sombríos momentos en los que creo no poder aguantar un recipiente más lleno de restos sangrientos, en que no creo poder pronunciar alguna otra clase de frase de consuelo", escribió. "...me preparo para el siguiente recipiente, para otra breve y áspera pérdida.'¿Cómo aguantas?' Hasta los pacientes preguntan...observo desinflarse el abdomen hinchado de una mujer en tan sólo unos momentos y mi propio estómago se estremece de dolor, de pesar".
¿Cuál es el impacto emocional en las personas que realizan abortos? Quienes los hacen han escrito y dicho lo suficiente como para mostrar que no se trata de un procedimiento médico cualquiera. Algunos, como Tisdale, tienen pesadillas. Otros sufren muchos de los síntomas asociados con el Desorden de Estrés Post-traumático (PTSD), alguna vez llamado "neurosis de guerra" y "fatiga de batalla". La práctica de la medicina, de curar, no debería dar pesadillas, no debería causar una neurosis de guerra.
A continuación, se citarán solamente a doctores pro-opción, enfermeras y publicaciones médicas oficiales, salvo por los dos médicos citados al final. Sus creencias de que lidiar constantemente con el aborto es una inusual y significativa fuente de estrés, más que la medicina ordinaria, de ninguna manera proviene de la oposición al aborto.
Sus Traumas
Es notable la poca atención y estudio prestado a los médicos, enfermeras, consejeros y demás trabajadores de las clínicas abortivas. Sólo se han realizado dos estudios que observan una gran cantidad de personas, y fueron hechos por investigadores que no trabajaban en el campo del aborto. El primero (de M. Such-Baer), apareció en Social Casework en 1974 y el otro (de K. M. Roe) apareció en Social Science and Medicine en 1989.
Ambos estudios fueron realizados por personas a favor del aborto legal, no obstante lo cual, ambos notan la alta frecuencia de los síntomas que se enmarcan en la condición conocida hoy como Desorden de Estrés Post-Traumático (PTSD). El estudio publicado en 1974, antes de que se adoptara el término, describe que "eran frecuentes los pensamientos obsesivos sobre el aborto, depresiones, fatiga, ira, baja autoestima y problemas de identidad. El complejo sintomático fue considerado un 'desorden reactivo transitorio', similar a la 'fatiga de batalla'".
El otro estudio mostró síntomas similares: "Los periodos ambivalentes se caracterizaban por una variedad de sentimientos otrora poco comunes y un comportamiento que incluía aislamiento de los colegas, resistencia a ir al trabajo, falta de energía, impaciencia con los clientes y un sentimiento de desasosiego general. Pesadillas, imágenes que no se iban y preocupación era elementos comunes. También era común la profunda y solitaria intimidad en la que los médicos se enfrascaban para afrontar esta ambivalencia.
Todavía no puede afirmarse que los médicos abortistas sufren de PTSD porque realizan abortos. Es difícil de probar: Puede ser difícil determinar quien y quien no está realizando abortos; aquellos que han sufrido más ya pueden haber dejado la práctica; puede ser que las personas que han sufrido eventos traumáticos en el pasado están más inclinados a participar de los abortos; finalmente, el debate político actual puede afectar la manera en como percibe la gente su trabajo.
Sin embargo, la evidencia recogida hasta el momento muestra que se necesitan más estudios.
American Medical News, una revista publicada por la Asociación Médica Americana, señaló que las discusiones en el taller de la Federación Nacional del Aborto "iluminan un aspecto poco conocido del debate sobre el aborto: los sentimientos de conflicto que afectan a muchos proveedores...La idea de que las enfermeras, doctores, consejeros y los demás trabajadores en este campo sienten escrúpulos de que el trabajo que realizan es un secreto muy bien guardado".
Entre las historias.
Una enfermera que había trabajado en una clínica abortista durante menos de un año dijo que sus peores momentos no aparecían en la sala de operaciones sino después. Muchas veces, dijo, las mujeres que acaban de someterse a un aborto se echaban en la sala de recuperación y lloraban, "He matado a mi hijo. Acabo de matar a mi hijo". "No sé qué decirle a estas mujeres", dijo la enfermera al grupo. "Una parte de mí piensa, 'Tal vez tienen razón'".
Un doctor en Nuevo México admitió que
A veces se sorprendía por la ira que un aborto tardío podía provocarle. Por un lado, dijo el médico, está molesto con la mujer. "Pero paradójicamente", añadió, "Tengo sentimientos de molestia hacia mí por sentirme bien al apretar el tope de la cabeza del bebé, por sentirme bien por haber realizado un procedimiento técnicamente bueno que destruye al feto, que mata un bebé".
Casi todo negativo
El estudio Such-Baer, hecho en 1974, un año después de la legalización del aborto en todo el país gracias a Roe vs Wade, reportó que "casi todos los profesionales involucrados en trabajos abortivos reaccionaban con sentimientos negativos". Quienes tienen contacto con los residuos fetales tienen mayores sentimientos negativos que aquellos que no entablan contacto, y su reacción no varía mucho: "Todas las reacciones emocionales fueron unánimemente, extremadamente negativas".
El más grande estudio publicado incluía entrevistas a 130 "trabajadores del aborto" en San Francisco entre enero de 1984 y marzo de 1985. Los autores no esperaban encontrar lo que encontraron. "Particularmente sorprendente fue el hecho que el malestar con los clientes del aborto o con los procedimientos tenía lugar en los médicos que apoyaban fervientemente el derecho al aborto y que expresaban un gran compromiso con su trabajo", anotaron. "Este hallazgo preliminar sugirió que incluso aquellos que apoyan el derecho de una mujer a eliminar un embarazo, pueden estar luchando con una fuerte tensión entre sus creencias formales y la experiencia situada en sus trabajo con el aborto".
Como reacción, los investigadores decidieron "entrevistar solo a médicos que se consideraban pro-opción y que estaban comprometidos a continuar con su labor por lo menos durante seis meses". Creyeron que estas personas, "en tanto libres de sentimientos preexistentes de anti-opción y resistentes a su potencial influencia, proveerían datos valiosos sobre los dilemas y dinámicas del trabajo en el aborto legal". Esto redujo la muestra a 105 trabajadores.
Setenta y siete por ciento de ellos habló del tema del aborto como un acto destructivo, de la destrucción de algo vivo. Sobre el asesinato: "No se esperaba que salga este tema entre médicos pro-opción, sin embargo, el dieciocho por ciento habló de él cuando habló de su participación en el aborto en algún punto de la entrevista. Este tema tendía a surgir lentamente en las entrevistas y era siempre presentado con una evidente incomodidad".
Incluso Tisdale, que aún creía en el aborto, admitió la ambigüedad de realizarlos. El aborto, dijo, "es el límite más estrecho entre la amabilidad y la crueldad. Hecho de la mejor manera posible, sigue habiendo violencia -violencia misericordiosa, como darle muerte a un animal sufriente...es una dulce brutalidad la que aquí practicamos, una dura y amorosa frialdad".
El estrés parece crecer en la medida en que el no-nacido se desarrolla. "Mientras el embarazo avanza, la idea del aborto se vuelve más y más repugnante para muchas personas, incluso para el personal médico", dijo un doctor abortista llamado Don Sloan en un libro que apoyaba vigorosamente la necesidad de la legalización del aborto. Como respuesta, "Los médicos intentan divorciarse del método". Luego de describir el procedimiento de gráficamente, incluyendo la necesidad de revisar las partes del cuerpo para asegurarse de que todo el feto haya sido removido del útero, concluyó diciendo: "¿Quieres abortar? Paga el precio. Hay un viejo dicho en medicina: Si quieres trabajar en la cocina, tendrás que romper algún huevo. El horno se calienta. Prepárate para quemarte".
Los abortos en una etapa avanzada del embarazo ofrecen "un inusual dilema", dijo Warren Hern, especialista en abortos, en un trabajo para la Asociación de Médicos de Planned Parenthood. Los doctores y enfermeras que los realizan tienen "fuertes reservas personales acerca de participar en una operación que ellos ven como destructiva y violenta". Explicó sus reacciones de la siguiente manera:
Parte de nuestra herencia cultural y tal vez biológica retrocede ante una operación destructiva de una manera muy similar a la nuestra, incluso cuando sabemos que el acto tiene un efecto positivo en una persona viva. Nadie que no haya realizado este procedimiento puede saber cómo es o lo que significa; pero habiéndolo hecho, quedamos perplejos ante las posibilidades de interpretación. Hemos alcanzado un punto en esta tecnología en particular, en el que no hay posibilidad de negar el acto de destrucción del operante. Está frente a nuestros ojos. Las sensaciones de desmembramiento fluyen a través de los fórceps como una corriente eléctrica...Mientras más parece que solucionamos el problema, más espinoso se vuelve.
Pesadillas
Pero son los sueños de los médicos los más nos pueden decir al respecto. Los malos sueños son tan comunes que su mención, aunque sea pequeña, puede esperarse en casi todas las presentaciones sobre el tema de las reacciones emocionales de los trabajadores que realizan abortos en un clínica abortiva. Muchos de ellos dejaron de realizar abortos porque se convencieron de estaba mal, gracias a sus sueños sobre abortos.
Los reportes varían respecto del número de trabajadores que sufrían de pesadillas relacionadas con el aborto: Un estudio del Dr. Hern señala que solo dos de 23 trabajadores reportaron pesadillas sobre el aborto, mientras que una noticia sobre abortos en embarazos avanzados aparecida en ObGyn News dijo que un cuarto de los trabajadores soñaban con abortos. Tisdale dijo que en su centro médico todos tenían esos sueños, pero eso probablemente haya sido una licencia poética.
¿Cómo son estos sueños? Tisdale habló de sueños de "sangre salpicada en las paredes" y "árboles repletos de fetos gateando", así como de su propia violación. Otro escritor habló sobre una enfermera que soñó que "estaba metiendo un bebé por la boca de un jarrón [de antigüedades]. El bebé la miraba con una expresión suplicante. Había un aro blanco alrededor del jarrón. Ella interpretó esto como la representación de las demás enfermeras observando su acto y condenándolo".
Él llegó a la conclusión de que su sueño (el de ella) "muestra que inconscientemente el acto de abortar se experimentó como un acto de asesinato. Debe notarse que esta enfermera estaba absolutamente involucrada e intelectualmente comprometida con la nueva ley del aborto. Tuvo una reacción típica. Sin importar la religión u orientación filosófica de cada quien, la visión inconsciente del aborto permanece igual. Esto es lo más significativo de todo lo que se aprendió en estas sesiones". (Esta historia apareció en un editorial de Obstetricia y Ginecología, que argumentaba que los trabajadores de centros abortistas deben ser alentados a hablar sobre sus problemas como una manera de que sigan realizando su trabajo).
American Medical News reportó lo siguiente del taller de la Federación Nacional del Aborto: "Ellos [quienes realizan o ayudan a realizar abortos] se preguntan si es que el feto siente dolor. Hablan sobre el alma y a donde va. Y acerca de sus sueños, en los que los fetos abortados los miran con ojos de ancianos (ancient eyes) y con sus manos y pies perfectamente desarrollados preguntándoles, '¿Por qué? ¿Por qué me hiciste esto?'".
Un informe presentado a la Asociación de Médicos de Planned Parenthood describió los sueños de dos personas que soñaron que "vomitaban fetos, junto con un sentimiento de horror". Los escritores concluyeron, "En general, parece que mientras mayor es el contacto físico y visual (de los doctores y enfermeras), se experimenta mayor estrés. Esto es evidente tanto en el estrés consciente cuanto en las manifestaciones inconscientes como los sueños. Por lo menos, los dos individuos que reportaron varios sueños significativo
https://www.aciprensa.com/recursos/efectos-psicologicos-en-quienes-realizan-un-aborto-20

miércoles, 18 de julio de 2018

Estuvo a punto de abortar a su hija




El duro relato de Luis Juez: “Tuve la opción de abortar a mi hija y gracias a Dios no lo hice”

El cordobés relató una dura decisión personal que vivió cuando su mujer estaba embarazada de Milagros, la hija de 17 años que actualmente tiene y quien padece parálisis cerebral.


El debate en torno a la ley para despenalizar el aborto llega como un tema caliente que divide a los argentinos y que tiene a los que están a favor de legalizar este tipo de prácticas como la corriente más combativa. Ayer, mientras los parlamentarios discutían dentro de la Cámara de Diputados, cientos de personas se congregaron afuera del Congreso para poner presión a la promulgación de la ley.
Luis Juez, Instituto Nacional de Capacitación Política, sorprendió a muchos al relatar una experiencia personal en torno a este tema y llamativamente apareció como una voz autorizada para analizar la reforma.
“Cuando llegamos a las cinco de la mañana al sanatorio a las 26 semanas de gestación, el médico nos dijo que la criatura que venía era inviable, porque era muy difícil, pero tomamos la decisión de que teníamos que tenerla”, el relato del cordobés hace referencia a su hija de 17 años, quien sufre parálisis cerebral, a quien le recomendaron abortar.
“Yo tuve esa opción, estuvimos en uno de los sanatorios más importantes de Córdoba, pero esa posibilidad no la tienen las mujeres pobres. Me pasan esas dos cosas. Si hubiera optado por el aborto, no tendría hoy ese regalo de Dios y también quiero decir que… mierda, es complejo”, reflexionó respecto de esta problemática y agregó: “Nos fuimos enterando de sus dificultades en cuotas. Al principio pensábamos que era ciega, después que era sorda, después muda… Y lo que tenía era una hipoxia cerebral producto de mucho tiempo en la incubadora, estuvo como cinco meses. Fueron momentos terribles. Doy gracias a Dios que tomamos la decisión que nos permite tener un angelito”.
El ex embajador argentino en Ecuador destaca el vínculo de su hija con el resto de su familia a pesar de las dificultades que tiene para desenvolverse.
“Milagros se conecta con nosotros. No habla ni gesticula, pero tiene una conexión con  los hermanos, la mamá y el papá. Nos cruzamos y hay como un hilo. Es el milagro de la vida. La sonrisa de Milagros no tiene precio”, se emocionó y ya entre lágrimas explicó: “Es una cosa… Alguno dirá que estoy sobreactuando. Una sonrisa, una carcajada de ella, una mueca…”.
https://radiomitre.cienradios.com/duro-relato-luis-juez-tuve-la-opcion-abortar-hija-gracias-dios-no-lo-hice/#

miércoles, 11 de julio de 2018

El plan de Soros para legalizar el aborto en el mundo



En un plazo de tres años

El plan de George Soros para legalizar el aborto en todo el mundo

noticias
El plan de George Soros para legalizar el aborto en todo el mundo
El multimillonario tiene un plan de tres años para tumbar la legislación pro-vida en países como Irlanda, América Latina, África, Europa y Tasmania. Su objetivo: frenar, mitigar e invertir las leyes que consideran al feto como persona.El multimillonario George Soros tiene un plan de tres años para tumbar la legislación pro-vida en países como Irlanda, América Latina, África, Europa y Tasmania, según ha informado LifeSite News en un artículo recogido en España por Infocatólica.
"Con una de las leyes de aborto más restrictivas del mundo, una victoria en Irlanda podría afectar a otros países fuertemente católicos de Europa, como Polonia, y aportar la prueba necesaria de que el cambio es posible, incluso en lugares altamente conservadores" se puede leer en el documento de la campaña de Soros, que persigue  derogar la Octava Enmienda que fue añadida a la Constitución irlandesa por la que se otorga el derecho a la vida de los no nacidos.
Soros, unos de los hombres más ricos del mundo según la lista Forbes, tiene como principal objetivo "frenar, mitigar e invertir la marea de las leyes de consideran al feto como persona y las enmiendas constitucionales" e iniciar un "conjunto robusto de organizaciones que promuevan y defiendan los mal llamados derechos sexuales y reproductivos, e inyecten una nueva forma de pensar".
Según ha declarado la vicepresidenta del grupo irlandés Pro-Life Campaign, Cora Sherlock,"no es una sorpresa que los grupos internacionales pro-aborto traten de imponer su agenda a Irlanda" ya que "el excelente historial de Irlanda sobre la seguridad en el embarazo de las mujeres sin recurrir al aborto es una fuente importante de vergüenza para los defensores del aborto, ya que socava completamente su argumento de que el aborto de alguna manera ayuda a las mujeres".
"Miles de ciudadanos irlandeses están vivos gracias a esta ley", continuó Sherlock. "Además de esto, Irlanda ha demostrado que es posible prohibir el aborto y también ser un líder mundial en la protección de la vida de las mujeres embarazadas", concluyó.
 https://gaceta.es/noticias/plan-george-soros-legalizar-aborto-mundo-09012017-2043/

jueves, 5 de julio de 2018

Objeción de conciencia al aborto

La miembro de la Cámara de Representantes de Tennessee Diane Black cree que hay una necesidad urgente de incluir una nueva clausula en la Ley de Protección de la Conciencia para que los profesionales médicos no se vean obligados a participar en abortos.
“La Ley de Protección de Conciencia simplemente dice que el gobierno nos da la capacidad de tener derechos de conciencia”, explicó Black, pero “hay profesionales sanitarios que han perdido sus empleos porque tienen unas creencia profundas, son provida y se niegan a participar en un aborto y en realidad hemos tenido varios casos en los que han sido despedidos”.
Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.
Black, que es enfermera, se unió a un grupo de proveedores de atención médica en Capitol Hill en noviembre, donde una enfermera, Cathy DeCarlo, describió su horrible experiencia al ser forzada -en contra de su conciencia- a participar en un aborto en el Hospital Mount Sinai de Nueva York, según ha informado LifeNews.
DeCarlo: “Todavía tengo pesadillas sobre ese día”
“Nunca olvidaré ese día mientras miraba con horror cómo el médico desmembró y separó las extremidades ensangrentadas del bebé y tuve que contar todas las piezas”, recuerda DeCarlo sollozando. Y resaltó: “Todavía tengo pesadillas sobre ese día”.
En este contexto, la política estadounidense Black explicó que no es cierto que las leyes existentes protejan a los trabajadores sanitarios en estos casos, como afirman algunos.
La enmienda de Weldon está destinada a evitar que los gobiernos federales, estatales y locales que reciben fondos federales discriminen a las entidades de atención médica que se niegan a “proporcionar, pagar, proporcionar cobertura o derivar abortos”.
Sin embargo, Black señaló que “no otorga a los individuos la legitimación en los tribunales”, ya que su único recurso en virtud de la enmienda es presentar una queja ante el Departamento de Salud y Servicios Humanos, “pierden su trabajo, pierden sus ingresos”. Además, señaló que las limitaciones de la Enmienda Weldon se afianzaron bajo la administración de Obama.

“Las creencias no deben ser pisoteadas por los políticos”

Black tiene la esperanza de que la legislación que propone se incluya en el proyecto de ley de financiación obligatoria del gobierno. Ha enviado un texto a la Cámara que ha sido firmado por 107 miembros en el que sostiene que “las creencias no deben ser pisoteadas por el Gobierno”.
“Hemos demostrado que esto realmente está sucediendo en nuestro país y por lo que debemos proteger a los profesionales sanitarios”, subrayó Black sobre la necesidad de incluirlo en el proyecto de ley de financiamiento.
En este contexto, Black citó la carta de 1809 de Thomas Jefferson a Richard Douglas sobre el tema, diciendo que “ninguna disposición en nuestra Constitución debería ser más querida por el hombre, que la que protege los derechos de conciencia contra las empresas de la autoridad civil”.
“La autoridad civil ahora es que nuestro gobierno dice que no tiene derecho a proteger su conciencia y creo que eso es muy grave”, concluyó.
 https://www.actuall.com/vida/una-enfermera-nunca-olvidare-el-dia-en-que-un-abortista-desmembro-al-bebe-y-tuve-que-contar-las-piezas/

lunes, 2 de julio de 2018

Corta la laringe a los fetos para que no griten

Leah Torres es una abortista de Utah que publicó hace unos días por Twitter que para no dar oportunidad de gritar a los bebés no nacidos, en caso de tener formada la laringe, lo que ella hace es cortarles antes las cuerdas vocales. Las críticas no han arreciado.
EEl aborto no deja de sorprender con casos y relatos que hacen estremecer a los lectores. Cuando hace unos meses la investigación con cámara oculta de David Daleiden salió a la luz, se pudo ver y escuchar a abortistas en encuentros en los que mientras cenaban hablaban de cómo aplastaban las cabezas de los fetos, hacían bromas sobre cómo se salían los ojos de las cuencas a los bebés y discutían sobre cómo sacar las diferentes partes de feto.
En esta ocasión, las palabras de la abortista Leah Torres, de Utah, han vuelto de dejar fríos a muchos ya que a la pregunta que alguien le dirigió por las redes sociales preguntando si podía oír los gritos de los fetos que abortaba, ella respondió: “No. ¿Sabes que los fetos no pueden gritar verdad? Yo corto las cuerdas primero así no tienen oportunidad de hacerlo en caso de que hayan llegado tan lejos como para tener laringe”.
Tras sus palabras, muchas personas han criticado sus palabras. El mismo Daleiden ha afirmado que durante la investigación con cámara oculta que realizó, no grabó en el centro abortista de Leah Torres porque “le daba miedo”.
En Estados Unidos mueren al año más de un millón de niños abortados, y uno de los métodos utilizados es el del desmembramiento. Por este motivo, muchos legisladores provida están promoviendo por todo el país leyes que prohíban este tipo de abortos.
Ya ha habido algunos estados norteamericanos como Alabama, Arkansas, Kansas, Louisiana, Mississippi, Oklahoma, Texas o Virginia Occidental ya han aprobado leyes que prohíben el aborto por desmembramiento y otros estados están trabajando por aprobar leyes semejantes.
Este tipo de abortos es común en abortos durante el segundo trimestre y consiste en “deliberadamente desmembrar a un feto vivo y luego extraer pieza a pieza cada parte del útero usando abrazaderas, fórceps, pinzas, tijeras o instrumentos parecidos, y con el uso de palancas rígidas cortar, aplastar o alcanzar una parte del cuerpo para cortarlo o arrancarlo”.
Artículo original de ACTUALL
 http://www.traditioinvicta.org/corto-las-cuerdas-vocales-a-los-fetos-para-que-no-puedan-gritar-afirma-una-abortista/

lunes, 18 de junio de 2018

No tenemos hijos por pereza

La natalidad, por ejemplo. Pocos cambios más significativos ha sufrido España en los últimos años. Algunos pensarán que a mejor y otros a peor. Pero al menos se intuye que un terremoto social de esta magnitud debería ocuparnos y preocuparnos. Pues no. Apenas está presente en el debate público. A veces, cuando se habla de pensiones, se apunta el problema de la falta de reemplazo, como si la carencia de jóvenes sólo fuera preocupante porque no habrá quien pague las prestaciones de los jubilados.
Y sí, esta será una consecuencia importante, pero ni mucho menos la única. Una sociedad más envejecida plantea muchos retos desde el punto de vista del gasto público, pero no sólo por eso. ¿Podremos mantener la vitalidad, la creatividad, el crecimiento económico… en un país en el que dentro de muy pocos años, menos de los que pensamos, habrá más personas mayores de 60 años que menores de 35? ¿Cómo será la política de un país en el que buena parte de sus votantes serán rentistas? ¿Y las empresas? ¿Y el futuro? Sobre todos estos temas, Libre Mercado ha conversado con Macarrón. El autor asturiano no rehúye ninguna de las preguntas. Ni los temas más espinosos. Ni las cuestiones más polémicas.
Para prologar su libro, Macarrón ha reunido a tres figuras singulares: el exministro del PP Josep Piqué, el socialista Joaquín Leguina y el que es, probablemente, el economista alemán más conocido de los últimos años, Hans-Werner Sinn, expresidente del Instituto IFO. No debe ser nada sencillo que tres personajes de este nivel hayan accedido a colaborar con un título que, ahora mismo, sólo se puede comprar a través de Amazon. Una vez que uno abre el volumen y descubre la cantidad y calidad de los datos que usa Macarrón, lo entiende. Puede que el "suicidio demográfico" no acapare demasiados titulares, pero Leguina, Piqué o Sinn creen que merece mucha más atención de la que recibe.
Libre Mercado - Ha titulado usted su libro Suicidio demográfico... ¿tan grave es la situación?
Alejandro Macarrón - Sí, lo es. Y se agrava año a año, porque no reaccionamos ante el problema. Desde hace varias décadas, los españoles, y los occidentales en general, no tenemos los suficientes hijos para que haya relevo generacional, por lo que cada vez hay en España menos niños y jóvenes. Nuestra población en edad laboral ya está menguando. De seguir así, los españoles y otros pueblos occidentales nos extinguiríamos.
Como no tener hijos es, en lo esencial, una decisión voluntaria, este proceso equivale a una especie de suicidio de la sociedad a cámara lenta. Esa extinción no la veríamos nosotros, ni nuestros hijos. Pero sí veríamos una sociedad languideciente, que pierde población, cada vez más envejecida. Es una sociedad que se empobrecería de manera progresiva en lo económico y en el plano familiar-afectivo. Y cuya democracia se convertiría en una gerontocracia, pero no en el sentido clásico de gobierno de los ancianos sabios, sino de predominio electoral de los jubilados, lo que llevaría a los políticos que quieran ganar elecciones a imponer impuestos crecientes a una población activa menguante, para destinarlos a pensiones, sanidad y gasto en dependencia, o bien a déficits públicos asfixiantes. Además, es una sociedad, como ya le ocurre a Europa, que en el plano internacional tendería más y más a la irrelevancia, por su menguante peso demográfico en el contexto global.
Lo bueno de este problema es que es un proceso lento, por lo que aún podemos revertirlo, si logramos que aumente lo suficiente la natalidad en los próximos años/décadas. Lo malo es que, por ser un proceso lento, se nota poco en el día a día, y como a nuestras élites (políticas, mediáticas, intelectuales) les ha importado bien poco, hasta ahora ha pasado mayormente desapercibido.


LM - ¿Cuáles son los 4-5 datos más significativos? ¿Qué cifras destacaría usted para que fuésemos conscientes de lo preocupante de esta realidad?

AM - El dato más importante es, con diferencia, el déficit de nacimientos en relación a los precisos para el reemplazo de la población. Esto nos aboca a pérdidas crecientes de población autóctona española, que ya han empezado, y a un envejecimiento asimismo creciente. En Occidente, en general, desde hace décadas, tenemos apreciablemente menos de los 2,1 hijos por mujer necesarios para el relevo generacional. En el caso de los españoles, con el récord mundial de infecundidad entre 1989 y 2014 –y las tres regiones europeas menos fecundas de 2010 a 2014, Asturias, Canarias y Galicia; y las tres provincias o equivalentes con al menos 100.000 habitantes más envejecidas de Europa, Orense, Zamora y Lugo–, nuestro déficit promedio de nacimientos desde 1992 es del 40%. Esto significa que, por cada 100 adultos españoles jóvenes de hoy (por ejemplo, los de 18 a 35 años), en unos 30-32 años habrá unos 60; en 62-64 años habrá unos 36, y en un siglo, unos 21. Con algunas décadas de retraso, el conjunto del pueblo español menguará a ritmos similares.
En cuanto al envejecimiento social, si hace 50 años solo el 9% de los españoles tenía 65 años o más, ahora este porcentaje asciende al 21% (19% en total, por los inmigrantes extranjeros), y llegará al 40% poco antes de 2050.
Si nos vamos fuera de España, en Alemania, el país más envejecido de Europa, porque tuvo antes que otros una fecundidad muy baja, desde 1972 ha habido cinco millones de muertes más que de nacimientos. Peor es lo de Rusia, con trece millones de muertes más que nacimientos entre 1991 y 2011. En cuanto al peso demográfico de Europa en el mundo, en 1900 era del 25%. Ahora es del 10%... y bajando.
LM - Siempre que se habla de este tema acabamos con las pensiones. Y sí, es verdad que si no hay trabajadores no habrá quién pague las pensiones del futuro. Pero el problema va mucho más allá, ¿no es así?
AM - Sin duda. Para empezar, cuando se habla de gasto en pensiones por el envejecimiento de población, a éste habría que sumarle el gasto en sanidad y en dependencia, que se disparan con la edad, y que junto con las pensiones ya se llevan una parte enorme de la riqueza que producen los que trabajan e invierten.
Pero además de esto, la economía se verá lastrada por una demanda agregada decreciente de consumo e inversiones (por menos población, y la que haya, cada vez más envejecida), una fuerza laboral menguante en número y asimismo crecientemente envejecida, una desvalorización estructural de las casas y otros activos ligados a la demografía, etc.
Por otra parte, como muy bien dijo Jesucristo, "No solo de pan vive el hombre". Estamos abocados a un triste empobrecimiento afectivo por no tener apenas hijos, nietos, hermanos, primos, tíos, sobrinos, etc. Y a un riesgo creciente de que, de mayores, como seremos cada vez más caros de mantener por una población activa menguante, nos acaben eutanasiando contra nuestra voluntad, o bien recibamos cuidados insuficientes por falta de presupuesto público, así como por la escasez de parientes cercanos para atendernos privadamente.


LM - ¿Pueden los actuales estados del bienestar sobrevivir a un mundo sin jóvenes?

AM - Como dicen los catalanes, "malament". Si cada vez trabaja menos gente sobre el total de la población y hay que mantener un número creciente de jubilados y ancianos… o se reducen drásticamente esas prestaciones públicas de bienestar o se asfixia a empresarios y trabajadores con más impuestos, o los Estados incurren en déficits estructurales. O bien una mezcla de las tres cosas a la vez. Los Estados de Bienestar se crearon en sociedades repletas de adultos jóvenes y de mediana edad, con relativamente pocos mayores, y con un impulso demográfico estructural al crecimiento económico. Justo lo contrario del panorama y las perspectivas actuales.
LM - ¿Qué tipo de sociedad tendremos en 2070? ¿Y cómo influirá eso en nuestra economía?
AM - Si nada cambia en fecundidad en España, será una sociedad con un porcentaje mucho mayor de jubilados y ancianos, con muy pocos jóvenes, y con mucha menos gente en total, salvo aflujos masivos de inmigrantes extranjeros, con las ventajas y los  inconvenientes / riesgos que esto último conllevaría. Sin inmigración, y con la fecundidad actual, las proyecciones de población que hemos elaborado arrojan números muy lúgubres para 2070: habría solo 32 millones de habitantes en España (29% menos que ahora), un 45% menos de población en edad laboral, un 58% menos de menores de 18 años y un 56% más de personas con 65 años o más, que serían más del 40% de la población.
Un escenario demográfico así de gris y decadente sería muy desfavorable para la economía. Ceteris paribus, nuestro PIB sería un 45% menos de lo que podría ser con la población laboral actual (y eso suponiendo que una fuerza laboral mucho más envejecida que la de ahora fuera igual de productiva que ésta), a repartir entre una población inferior en un 29%. Es decir, habría una apreciable pérdida de PIB per cápita, y encima deberíamos dedicar un 55% más de recursos que ahora a los pensionistas, y mucho más a sanidad y dependencia, al haber 2,5 veces más mayores de 80 años. También gastaríamos mucho menos en educación, cierto, pero eso no compensaría ni de lejos el efecto de los otros deterioros. Aclaremos una cosa: esto no es una predicción, sino una proyección basada en los indicadores y tendencias actuales. Y en lo económico, una parte imposible de calibrar del deterioro demográfico sería compensada por el progreso tecnológico. Aún podemos labrarnos un futuro mejor que éste si nuestra natalidad aumentase significativamente. Pero si se mantiene como la actual o incluso empeora, el porvenir demográfico de los españoles sería, inevitablemente, entre muy gris y negro.


LM - ¿Hay algún país que se salve? ¿Tenemos algún modelo en el que fijarnos? ¿Quién lo está haciendo bien?

AM - Del todo, ninguno se salva. Hay países que se han tomado esto más en serio, en parte porque en ellos la natalidad cayó antes que en España y se toparon antes con el problema, como Francia o los países nórdicos (y últimamente, también países como Rusia, Hungría, Polonia o Macedonia). De ellos podemos aprender cosas valiosas. Pero ninguno ha conseguido de forma sostenida recuperar una fecundidad suficiente, aunque algunos se han acercado, porque esto es sobre todo un problema de valores (querer tener hijos, y no únicamente más dinero / comodidades materiales / poder en puestos profesionales; y que formar y mantener una familia sea un deseo prioritario para los adultos jóvenes y no algo secundario, del tipo "ya veremos / ojalá /  solo si todo cuadra perfectamente").
Las medidas tomadas en esos otros países han consistido principalmente en dar más dinero (o cosas equivalentes, como prolongadas bajas laborales retribuidas por nacimiento de hijos) o rebajar impuestos a los padres, algo que está muy bien, pero es insuficiente. Y además, prácticamente todos los países occidentales con una fecundidad hasta hace poco no muy alejada de la de reemplazo (aunque casi siempre por debajo), como Francia, los países escandinavos, Irlanda, el Reino Unido o EEUU, están inmersos desde hace 7 a 10 años en un nuevo ciclo de caída de la natalidad. Y todavía más en el caso de sus poblaciones autóctonas, sin contar a los numerosos inmigrantes foráneos, que en general tienen (muchos) más hijos.
LM - ¿Es un problema de España? ¿De Europa? ¿De Occidente?
AM - De los tres, pero en España es particularmente intenso y es donde nos afecta más directamente. Pero no es únicamente un problema occidental. En Extremo Oriente, y no solo allí, la fecundidad es ya bajísima. Y el envejecimiento social, debido  sobre todo a la caída de la natalidad, es asimismo una tendencia universal.


LM - ¿Qué se puede hacer? ¿Qué haría usted si mañana fuese nombrado ministro de Familia? (por cierto, un cargo que creo que existe en otros países europeos, pero no en España)

AM – Necesitamos un plan nacional (y regionales y locales) muy amplio y con continuidad en el tiempo, porque la falta de niños es un fallo esencial del modelo de sociedad actual, que es preciso enmendar, ya que si no iremos mal, inexorablemente. Pero un modelo de sociedad, y los valores culturales que lo fundamentan, no se transforma en unos meses, con un par de medidas y tres parches. Por ello, es preciso un plan muy amplio, público y privado, que goce de un amplio consenso político y social, con líneas de actuación como las siguientes:
  1. Concienciación sobre el problema y el desastre al que aboca a nuestra sociedad, lo bonito que es tener niños y lo triste que suele ser no tenerlos: a la sociedad en general, a las élites políticas y no políticas, a quienes están en edad fértil, y a los escolares.
  2. Prestigiar la maternidad/paternidad y la familia, sin estigmatizar a las madres tradicionales, y sin ningunear la figura del padre.
  3. Estudiar bien el problema, sus consecuencias, sus causas y sus posibles soluciones, con profundidad, rigor y sin sesgos ideológicos/partidistas.
  4. Compensar económicamente a los padres por tener hijos (deducciones en IRPF y SS, extra en pensiones, IVA pañales, etc.), con énfasis en la madre, pero no solo en ella.
  5. Descargar a las empresas de todos los costes por maternidad / paternidad.
  6. Fomentar, facilitar y prestigiar la nupcialidad y la estabilidad familiar.
  7. Fomentar y facilitar que tengamos antes en la vida el primer hijo y siguientes.
  8. No pagar la contracepción con dinero público, algo absurdo en un país que necesita más niños, y facilitar al máximo que se puedan dar en adopción los bebés no deseados.
  9. Identificar y remover las trabas y desincentivos directos o indirectos a la paternidad, que hay por doquier, con cambios en las leyes correspondientes.
  10. Facilitar en lo que se pueda la vida a los padres (por ejemplo, en horarios…).
  11. Y muy importante: involucrar a la sociedad civil. Esto no es solo problema de "políticas" y de "políticos".
En cuanto a lo del Ministerio de Familia, una vez me preguntaron en una conferencia si yo lo crearía. Y respondí en semibroma: para ayudar a las familias, no sé si lo crearía, o si en cambio cerraría la mitad de los ministerios que hay. Con eso quería decir que un Estado elefantiásico y poco austero, como en general son los de nuestro tiempo, que necesita recaudar muchísimo dinero en impuestos, es en sí algo dañino para la familia, porque nos obliga a trabajar más tiempo fuera del hogar para poder disponer del mismo dinero para gastos familiares que si la carga impositiva fuera bastante más moderada. En 1975, la presión fiscal en España era menos de la mitad que la actual, y no digamos en 1955 o 1935, y teníamos muchos más hijos por persona que ahora. También en otros países europeos y EEUU la presión fiscal era mucho menor en 1950 o 1960, y en todos ellos, las familias eran más numerosas y estables que ahora. Y no había ministerios de familia en ningún país, que yo sepa. Da que pensar. Pero vamos, si alguna vez a algún presidente de Gobierno se le ocurre crear ese ministerio, desea ponerme al frente, y le digo que sí (y van tres condicionales), le saldría barato. Pediría un presupuesto anual de solo 100 a 200 millones de euros, con 50 a 100 personas en plantilla, e impulsaría un plan como el apuntado poco antes. Y si no se pudieran poner en marcha el grueso de esas medidas en un plazo razonable, de unos dos años, probablemente dimitiría, para dejar paso a otro más capaz.
LM - ¿Por qué no tenemos niños? ¿Son razones económicas, culturales, sociales?
AM - Hay muchas causas a la vez, pero las que desequilibran a la baja la natalidad son principalmente culturales, de valores sociales. En mi libro Suicidio demográfico en Occidente y medio mundo analizo unas dos docenas de posibles razones, casi todas con cierta incidencia en el tema, aunque algunas resultan ser falaces. Algunas de esas causas son muy buenas e irreversibles, como la reducción casi a cero de la mortalidad infantil y juvenil, que nos permite tener aproximadamente un 60% menos niños por persona que hace menos de un siglo y medio, y pese a ello gozar como país de la misma (buena) salud demográfica que entonces, y como padres acabar teniendo el mismo número de hijos adultos que antaño. Lo malo es que tenemos alrededor de un 80% menos, no solo un 60%.
Hay otras causas, como el tremendo retaso experimentado en la edad a la que tenemos el primer hijo, el desplome de la nupcialidad y la estabilidad familiar, o el desprestigio de la mujer que opta por no trabajar fuera del hogar. Respecto a eso último, no hemos logrado resolver suficientemente bien hasta ahora el problema de cómo compatibilizar el trabajo femenino fuera del hogar con una natalidad sana y esto es algo crítico.
Pero si analizamos bien los datos disponibles, nuestra conclusión es que la razón más poderosa es, sobre todo, cosa de valores: nos da pereza tener más niños por el esfuerzo que supone su crianza en dinero y tiempo, la pérdida de libertad que entraña, y la responsabilidad y riesgos que conlleva. A nuestros abuelos y sus antecesores no les dio esa pereza, y eso que, de media, eran mucho más pobres que nosotros, y que las mujeres de antaño arriesgaban literalmente su vida en cada parto. Debemos gratitud a nuestros antepasados, y sobre todo a nuestras abuelas y sus predecesoras, por su valentía y generosidad, sin la cual ninguno estaríamos aquí.


LM - Además, de esos pocos niños que tenemos, un porcentaje cada vez más elevado nace fuera del matrimonio, ¿por qué? ¿Cuáles son las consecuencias?

AM - Son ya casi la mitad de los que nacen en España. Y es que algo más de la mitad de los españoles ya no se casan, por el cambio de valores sociales y por la devaluación legal sufrida por la institución matrimonial. Algo similar ocurre en otros  países europeos y no europeos. Los matrimonios tienen más hijos que las parejas de hecho y los hogares monoparentales (esto ocurre en España y en cualquier país), por lo que en términos de natalidad, y sin entrar en otras consideraciones, este fenómeno no es una buena noticia.
LM - ¿Estamos abocados a una lucha en las urnas entre mayores/perceptores y jóvenes/contribuyentes? ¿Quién ganará?
AM - Sí, tiene toda la pinta. De hecho, ya está pasando, aunque no muchos lo sepan aún. En la terrible crisis económica que estamos empezando a dejar atrás, el segmento social privilegiado por los gobiernos han sido los pensionistas, que ya son alrededor del 30% de los votantes efectivos. No es culpa de ellos, y la gran mayoría ni siquiera deben de ser conscientes de ello. Pero los políticos que buscan los votos sí saben que hay que mimarlos a costa del contribuyente, principalmente de los empresarios y los currantes. Por eso los jubilados han sido la única gran parte de la sociedad española para la que no ha habido realmente crisis económica.
Los mayores llevan todas las de ganar en esta pugna en primera instancia. Son muchos, cada vez serán más y votan más que los jóvenes. Pero si los políticos que buscan su voto se pasan de frenada, y aplastan –económicamente– a los trabajadores y empresarios, la victoria puede ser pírrica, porque en un mundo tan abierto como el actual, eso puede llevar a cierres/fugas masivas de empresas, y a la emigración de muchos de nuestros más cualificados compatriotas. Por ello, necesitamos una especie de gran acuerdo nacional (es lo que se trata de hacer, en el fondo, con el Pacto de Toledo) para que, salvaguardando un buen trato económico a los jubilados, sus pensiones y otras prestaciones sociales no aplasten a la economía y a las familias, para que no asfixien a la gallina de los huevos de oro.
http://m.libertaddigital.com/economia/2018/02/17/la-razon-mas-poderosa-por-la-que-no-tenemos-hijos-esta-en-los-valores-nos-da-pereza-el-esfuerzo-que-supone-1276614015/

martes, 12 de junio de 2018

Abortó post natal en Canadá




 163En qué consiste el aborto "post natal" que proponen en Canadá



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Un nuevo y polémico debate se encendió en Canadá, luego de que un académico propusiera abiertamente la legalización de los abortos "post-natales" para aquellos bebés que nazcan en circunstancias desfavorables para desarrollarse normalmente.
"Los padres deberían ser capaces de decidir libremente sobre lo que equivaldría al aborto post natal", propuso recientemente Udo Schuklenk, docente de Filosofía en la Queen's University de Ontario, Canadá.
En un artículo publicado en el Journal of Thoracic and Cardiovascular Surgery (Revista de Cirugía Torácica y Cardiovascular), Schuklenk señaló que causarles la muerte a recién nacidos con discapacidad sería moralmente aceptable, aunque aún sea ilegal en Canadá.
Según el experto en biomedicina, los médicos estarían moralmente justificados de realizar esta práctica, proponiendo de esta forma un debate que se vuelve perturbardor para gran parte de la población canadiense, en el marco de una discusión mayor que tiene lugar por estos días en el país del norte: la eutanasia activa.


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En Canadá actualmente es legal la suspensión de tratamiento o alimentación a un paciente, lo que se considera eutanasia pasiva. La denominada eutanasia activa, en la que se procura directamente la muerte del paciente, es considerada asesinato. El aborto es legal en Canadá desde 1988 y es financiado a través del seguro de salud estatal.
Según Schuklenk, la eutanasia sería preferible a una "sedación terminal" del paciente recién nacido, lo que, según el especialista, ahorraría a los médicos y a los propios padres de la criatura el dolor de ver perder la vida del bebé, consignó el National Post. Para el "biomédico", los niños no sufren en esa estadía, pero es "una cosa terrible para los testigos", según declaró en una entrevista.
Para Alex Schadenberg, jefe de la Coalición para la Prevención de la Eutanasia en Canadá, lo que está promoviendo Schuklenk es "declarar que ciertos tipos de seres humanos tienen una vida que la sociedad ha determinado que no vale vivir". Schadenberg añadió que esto podría ser considerado "como una filosofía eugenésica".
Los debates en torno a los suicidios asistidos y la eutanasia son frencuentes en Canadá. Una encuesta reciente hecha por el National Post muestra que dos tercios de la población está a favor de una asistencia física al suicidio para enfermedades terminales.
 https://www.infobae.com/2014/12/15/1615329-en-que-consiste-el-aborto-post-natal-que-proponen-canada/