La doctora Priscilla K. Coleman es profesora de desarrollo humano y estudios sobre la familia de la Universidad Estatal de Bowling Green (Ohio) y ha llevado a cabo una investigación junto a tres ayudantes sobre los efectos del estrés postaborto en las mujeres que ha sido publicado en Journnal of American Physicians and Surgeons.
En la actualidad, 20 estados obligan a que la paciente reciba consejos sobre los posibles efectos emocionales del aborto antes de practicarlo y en seis tan solo deben de dar información sobre los posibles efectos secundarios.
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La muestra son 987 mujeres de Estados Unidos –exceptuando Hawái- con unos ingresos entre 30.000 y más de 90.000 dólares y entre 20 y 72 años. El 5 por ciento de las encuestadas tienen entre 20 y 29 años, el 15 por ciento entre 30 y 39, el 28 por ciento entre 40 y 49, el 37 por ciento entre 50 y 59 y el 15 por ciento restante 60 o más años.
El 85 por ciento son de raza blanca, el 8 por ciento hispana, el 4 por ciento negra, y el 3 por ciento restante de otras etnias.
El 23,7 por ciento reconoce estar afectadas para el resto de su vida por haber matado a su hijo
Los resultados son impactantes porque en torno a la mitad de las mujeres afirma haber tenido algún efecto psicológico negativo como resultado de haberse sometido a un aborto. Una de los puntos más llamativos a analizar es las circunstancias que llevaron a las mujeres a abortar. Por ejemplo, el 58,3 por ciento de las mujeres afirma haber abortado para hacer feliz a otra persona, el 73,8 ciento afirma haber tenido presiones de terceras personas o el 28,4 por ciento lo hizo por miedo a seguir con el embarazo y perder a su pareja.
La doctora Priscilla K. Coleman, directora del estudio / Youtube.
La doctora Priscilla K. Coleman, directora del estudio / Youtube.
Efectos positivos
Con efectos positivos entiende la doctora Koleman como todas aquellas medidas que las mujeres hayan tomado después del aborto y que hayan mejorado su calidad de vida.
El 31,6 por ciento respondió que no había tenido ninguno. El 17,5 por ciento dice haber profundizado en su vida espiritual al encontrar la paz y el perdón en la religión, el 13,3 por ciento se comprometió con centros de ayuda a mujeres embarazadas, el 8,9 por ciento se lanzó a dar testimonio de su experiencia para ayudar a otras personas, el 8,2 por ciento decidió ayudar a otras mujeres que hayan sufrido el mismo trauma, el 7,5 por ciento se convirtió al cristianismo y el 6,4 por ciento se enroló en movimientos provida.
Efectos negativos
Los efectos negativos son aquellos que hayan empeorado la calidad de vida, entre los que se incluyen enfermedades psicológicas o hábitos no saludables.
El 23,7 por ciento reconoce estar afectadas para el resto de su vida por haber matado a su hijo, el 14,4 por ciento tuvo depresión, el 14 por ciento sentimientos de culpa o arrepentimiento, el 12,4 por ciento se odió a sí mismas por lo que habían hecho, el 10,9 por ciento sintió vergüenza de sí mismas, el 9 por ciento se hizo adicto a alcohol y/o drogas, el 7,7 por ciento tuvo comportamientos autodestructivos, el 7,6 por ciento baja autoestima, el 7,1 por ciento ansiedad o miedo y el 6,2 quiso suicidarse.
https://www.actuall.com/vida/estres-postaborto-lo-no-se-cuenta/
martes, 21 de agosto de 2018
viernes, 17 de agosto de 2018
Abortó porque era un niño
Feminista: "Decidí abortar cuando supe que mi bebé sería niño"
Publicado: 10 feb 2015 17:12 GMT | Última actualización: 14 feb 2015 09:14 GMT
Una bloguera feminista ha confesado que decidió abortar cuando descubrió que su bebé iba a ser un niño debido a sus "malas experiencias con los hombres" y a que no podía "traer a otro monstruo al mundo".
Feminista: "Decidí abortar cuando supe que mi bebé sería niño"
.
Reuters / Arko Datta
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Una feminista estadounidense, conocida con el sobrenombre de Lana, ha relatado en su blog que en 2012 supo que se había quedado embarazada, y que cuando una ecografía reveló que su bebé sería niño, decidió abortar precisamente por esa razón, informa el diario 'Metro'.
"Mi cuerpo me había traicionado. Estaba en estado shock, empecé a llorar […] llorando, sollozando, con incontrolable llanto y una angustia mental del tipo que solo puede ser experimentada por aquellos que han visto sus vidas destruidas por una guerra", cuenta en su relato, durante el que se refiere al padre como "el donante" y al estado de embarazo como "diagnóstico".
Al cabo de tres días "descubrió" que no podía traer a otro hombre al mundo. Lana escribe: "Yo no odio a los hombres, odio al patriarcado, en lo que los hombres e inlcuso algunas mujeres se convierten. No iba a dejar que eso sucediera con mis hijos. Las oportunidades de ello eran mayores si era un niño".
Pese al gran revuelo que su decisión ha causado en la opinión pública, Lana asegura que si volviera a estar en la misma tesitura "lo haría otra vez en un abrir y cerrar de ojos". "No puedo creerme algunos de los correos que se me han enviado, ¿realmente existen personas que desean mi muerte por elegir qué hacer con mi propio cuerpo? Eso es propio de un individuo mentalmente perturbado", ha comentado.
https://actualidad.rt.com/sociedad/165996-feminista-decide-abortar-bebe-masculino
jueves, 9 de agosto de 2018
Mi hijo estå vivo gracias a los fanåticos provida
En Londres, y otros puntos del mundo, prohíben ofrecer ayuda cerca de los abortorios
«Mi bebé está vivo por estos "fanáticos"»: testimonio contra la prohibición de las vigilias provida
«Mi bebé está vivo por estos "fanáticos"»: testimonio contra la prohibición de las vigilias provida
En Londres, y otros muchos sitios se están prohibiendo las vigilias y concentraciones provida en las inmediaciones de los abortorios
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J. Lozano / ReL
18 abril 2018
TAGS ABORTO - PROVIDA
Con el objetivo de blindar los abortorios y favorecer a los grupos que están detrás de la cultura de la muerte cada vez más administraciones están creando lo que denominan “espacios seguros”, que consisten en prohibir mediante multas o incluso cárcel que los grupos provida puedan ofrecer su ayuda a las mujeres que se disponen a abortar.
Que muchas mujeres se arrepienten o en realidad no quieren abortar queda de manifiesto analizando los datos de los grupos de rescatadores. En España, los Rescatadores de Juan Pablo II, han conseguido salvar a más de 2.600 bebés en cinco años.
Una madre rescatada decide alzar su voz
Estos “espacios seguros” han vuelto a ser noticia después de que un distrito londinense haya prohibido estas vigilias de personas provida. Y ante esta decisión, una madre británica rescatada de un abortorio por uno de estos grupos ha querido dar a conocer al mundo su experiencia.
Un grupo provida reza mientras son insultados por manifestantes proabortistas Lo ha hecho en Catholic Herald. Su nombre, aunque bajo pseudónimo es Abby Smith, e inicia esta especie de carta abierta asegurando que “la imagen pública de las vigilias a favor de la vida está bastante establecida: fanáticos religiosos acosando a mujeres vulnerables en clínicas abortistas, impidiéndolas acceder a los servicios que necesitan”. "No puedo describir la sensación de soledad que sentí" Este es precisamente el argumento que tanto los proabortistas como los políticos que los defienden arguyen para realizar estas prohibiciones. Sin embargo, esta mujer quiere ofrecer la verdadera cara de estos grupos provida desde la perspectiva de una mujer que acudía a abortar. “Recuerdo el entumecimiento del viaje a la clínica (abortorio) para la cita. Tenía las piernas como si hubiera corrido una maratón: pesadas, incapaces de soportar mi peso. Tenía una extraña incapacidad para concentrarme aquella mañana: la misma sensación de malestar que se tiene cuando has estado despierto toda la noche, pero con una tremenda y constante oleada de profundo temor. No puedo describir la sensación de soledad y abandono que sentí en el tren cuando me dirigía a la clínica: las personas se dedicaban a sus asuntos cotidianos y me miraban sin sentir que algo iba mal”, escribe esta británica. Sóla, sin apoyos y el aborto como salida Como tantas otras mujeres que acaban abortando, ella reconoce que “la elección era un lujo que yo no tenía”.
El padre del bebé no quería oír ni hablar del embarazo asegurándola que no pasaría “ni una hora” con el niño si al final nacía. Sus amigos y compañeros la animaban a abortar para así conservar su trabajo y cuando llamó a un proveedor de abortos para preguntar por alguna alternativa escuchó esto: “Sólo hacemos abortos”. Ella no quería abortar pero se encontraba sola, sin opciones. La única supuesta ayuda fue la del padre del niño ofreciéndola quedarse dos semanas con ella una vez que abortara. Sólo los provida la ayudaron Afirma convencida que “las únicas personas dispuestas y capaces de ayudar fueron los miembros de la vigilia provida. Me ofrecieron un folleto en el camino a mi cita y me dijeron que podrían ayudarme. No les creí”. Ella consideraba que si las personas más cercanas no le habían cuidado, no podrían hacerlo tampoco unos extraños. Sin embargo, se quedó aquel folleto y relata que “después de unos días de angustia, decidí ver qué podían hacer. La respuesta fue que era mucho: proporcionaban vivienda, ropa, alimentos y apoyo moral o espiritual si fuera necesario”.
"Les debo el amor de vida" Abby se define a sí misma como “alguien agradecida por lo que hacen estos ‘consejeros de la calle’” y destaca que en este caso “el nivel de desinformación sobre este tema es impresionante”. Ella no fue acosada por los provida sino tratada con cariño y recuerda que en Ealing, el distrito londinense donde se van a prohibir estas vigilias, “no ha habido ni un solo arresto en 23 años de vigilias”. “Mi bebé está vivo hoy debido a estos ‘fanáticos’. Les debo el amor de mi vida, la razón de mi existencia. Y mi historia está lejos de ser única. En los últimos diez años, más de 500 mujeres han decidido no continuar con sus abortos sólo en Ealing. ¿Por qué? Porque alguien estaba allí para ofrecerles ayuda”, cuenta esta mujer. Además, pide a los que están llevando a cabo estas políticas que traten de imaginar “el alivio que sentí cuando supe que había gente alrededor que me ayudaría a tener mi bebé. Muchas de las mujeres que se presentan para el aborto no estarían allí si sus circunstancias económicas o sociales fueran diferentes” https://www.religionenlibertad.com/bebe-esta-vivo-por-estos-fanaticos-testimonio-contra-prohibicion-63791.htm
Un grupo provida reza mientras son insultados por manifestantes proabortistas Lo ha hecho en Catholic Herald. Su nombre, aunque bajo pseudónimo es Abby Smith, e inicia esta especie de carta abierta asegurando que “la imagen pública de las vigilias a favor de la vida está bastante establecida: fanáticos religiosos acosando a mujeres vulnerables en clínicas abortistas, impidiéndolas acceder a los servicios que necesitan”. "No puedo describir la sensación de soledad que sentí" Este es precisamente el argumento que tanto los proabortistas como los políticos que los defienden arguyen para realizar estas prohibiciones. Sin embargo, esta mujer quiere ofrecer la verdadera cara de estos grupos provida desde la perspectiva de una mujer que acudía a abortar. “Recuerdo el entumecimiento del viaje a la clínica (abortorio) para la cita. Tenía las piernas como si hubiera corrido una maratón: pesadas, incapaces de soportar mi peso. Tenía una extraña incapacidad para concentrarme aquella mañana: la misma sensación de malestar que se tiene cuando has estado despierto toda la noche, pero con una tremenda y constante oleada de profundo temor. No puedo describir la sensación de soledad y abandono que sentí en el tren cuando me dirigía a la clínica: las personas se dedicaban a sus asuntos cotidianos y me miraban sin sentir que algo iba mal”, escribe esta británica. Sóla, sin apoyos y el aborto como salida Como tantas otras mujeres que acaban abortando, ella reconoce que “la elección era un lujo que yo no tenía”.
El padre del bebé no quería oír ni hablar del embarazo asegurándola que no pasaría “ni una hora” con el niño si al final nacía. Sus amigos y compañeros la animaban a abortar para así conservar su trabajo y cuando llamó a un proveedor de abortos para preguntar por alguna alternativa escuchó esto: “Sólo hacemos abortos”. Ella no quería abortar pero se encontraba sola, sin opciones. La única supuesta ayuda fue la del padre del niño ofreciéndola quedarse dos semanas con ella una vez que abortara. Sólo los provida la ayudaron Afirma convencida que “las únicas personas dispuestas y capaces de ayudar fueron los miembros de la vigilia provida. Me ofrecieron un folleto en el camino a mi cita y me dijeron que podrían ayudarme. No les creí”. Ella consideraba que si las personas más cercanas no le habían cuidado, no podrían hacerlo tampoco unos extraños. Sin embargo, se quedó aquel folleto y relata que “después de unos días de angustia, decidí ver qué podían hacer. La respuesta fue que era mucho: proporcionaban vivienda, ropa, alimentos y apoyo moral o espiritual si fuera necesario”.
"Les debo el amor de vida" Abby se define a sí misma como “alguien agradecida por lo que hacen estos ‘consejeros de la calle’” y destaca que en este caso “el nivel de desinformación sobre este tema es impresionante”. Ella no fue acosada por los provida sino tratada con cariño y recuerda que en Ealing, el distrito londinense donde se van a prohibir estas vigilias, “no ha habido ni un solo arresto en 23 años de vigilias”. “Mi bebé está vivo hoy debido a estos ‘fanáticos’. Les debo el amor de mi vida, la razón de mi existencia. Y mi historia está lejos de ser única. En los últimos diez años, más de 500 mujeres han decidido no continuar con sus abortos sólo en Ealing. ¿Por qué? Porque alguien estaba allí para ofrecerles ayuda”, cuenta esta mujer. Además, pide a los que están llevando a cabo estas políticas que traten de imaginar “el alivio que sentí cuando supe que había gente alrededor que me ayudaría a tener mi bebé. Muchas de las mujeres que se presentan para el aborto no estarían allí si sus circunstancias económicas o sociales fueran diferentes” https://www.religionenlibertad.com/bebe-esta-vivo-por-estos-fanaticos-testimonio-contra-prohibicion-63791.htm
lunes, 6 de agosto de 2018
Mi hijo era inocente
(PortaLuz).-
Hellen Rhoda es otra mujer y madre que ha decidido compartir su
historia y la de su hijo, motivada por llegar con su testimonio a otras
mujeres que como ella, enfrentan no sólo la violencia de un agresor
sexual, sino además la de quienes presionan para que maten a los bebés
que llevan en el vientre.
Aún no logra
comprender dice Hellen los argumentos de quienes querían que abortara su
hijo ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Matar al bebé sería la justa sanción
para quien la había violado? ¿Abortar al ser humano que se gestaba en su
vientre como resultado de esa violación, cambiaría en algo lo que había
vivido? ¿Podían asegurarle que tras decidir matar a su bebé no se
provocaría a sí misma mayores daños psicológicos y físicos incluso? Todo
eso, sin mencionar lo más importante para ella… Hellen era y es
una mujer de fe, cristiana, que tenía muy claro lo que significa el
mandamiento “No matarás” y las consecuencias fatales, con impacto
eterno, para quien a conciencia viola ese mandato de Dios…
No.
Quienes habían hecho las leyes que permiten en Estados Unidos el
aborto, los mercaderes de la muerte que obtienen beneficios económicos
con este negocio de sangre, los profesionales de la salud que ejecutaban
el aborto no podían darle respuestas satisfactorias. Ella lo sabía.
Un criminal y dos inocentes
Fue
un hombre enfermo que estaba obsesionado con ella desde 2012 quien la
violentó sexualmente. “Aparentemente, pensaba que si no podía casarse
conmigo, entonces me tomaría y arruinaría mi futuro. Bueno, al principio
sí que parecía que lo había conseguido”, comenta Hellen.
Habiendo
nacido y formada en una familia cristiana, tenía por anhelo casarse con
un hombre de fe, que amara a Dios como ella. De lo contrario, dice, no
sería posible que ella siquiera lo considerase. Esta fue la razón por la
que había rechazado la oferta de matrimonio que le hizo quien sería
luego su agresor.
“Lo encontré cerca de
mi casa y rápidamente empezó a convencerme de que me casara con él. Era
médico y decía que trabajaba para el hospital John Hopkins (Baltimore,
USA). Prometió que haría cualquier cosa por mí. A mí no me importaba qué
dijera pues nunca me iba a casar con un hombre que no fuera cristiano.
Lo rechacé pero siguió insistiendo una y otra vez y me preguntó si, al
menos, podía ir a tomar una taza de té con él. Al final accedí pero en
un local próximo a mi casa por si ocurría cualquier incidencia”.
En
aquella ocasión salió indemne. Algunos meses después, “el 13 de mayo de
2015”, recibió otra vez una llamada pidiéndole verla. Ella se excusó
diciendo que estaba ocupada, pero el individuo estaba en la puerta de su
casa. Parecía tranquilo y era amable recuerda Hellen, así es que no
temió y finalmente aceptó acompañarlo a un local cercano…
“Qué
poco sabía yo que había tramado un plan para violarme. Cuando llegamos
al restaurante yo pedí mi usual Coca Cola y me la sirvieron mientras él
pedía una Fanta. No sé explicarlo pero, repentinamente, empecé a
tener mucho calor y sueño y la siguiente vez que recuerdo algo estaba
en el coche de ese hombre sin ropa interior, débil y con mucho dolor.
Evidentemente, me había violado. Él sonreía. Yo me enojé sobremanera
pero ya era tarde. Me dejó en el andén y ésta fue la última vez que puse
mis ojos en él. Cuando se lo conté a la policía estaba segura
de que lo detendrían pero, a día de hoy, no tengo noticias ni de una
detención ni de que siga la investigación”.
El mal presentado como bien
Agobiada
se hizo de inmediato las pruebas para detectar el virus del SIDA y la
de embarazo. Esas primeras fueron negativas pero repitió un par de días
después y esa segunda muestra mostró lo que se temía: estaba
embarazada. En ese momento, todo el mundo -recuerda Hellen- le daba
razones para abortar. Primero fueron sus amigos y luego la familia que
al enterarse que se trataba de un embarazo por violación le decían
intentando aminorar la gravedad de la decisión: “¡Pero sí lo único que
tienes que hacer es tomarte una pastilla!”
La
ahogaban y en ese momento, comenta, se aferró a su fe. Pero era una
batalla la que estaba librando… Sabía que muchos quizás la juzgarían si
continuaba con ese embarazo no estando casada, independiente de que
hubiera sido violada. Tal vez perdería el trabajo y sus ahorros,
porque no querrían tener en plantilla a una persona que estuviera
esperando un hijo sin estar casada. Decenas de emociones e ideas
atiborraban su mente.
“Bueno,
todas las razones eran de peso pero no lo suficiente como para terminar
con la vida de otro ser humano. No me podría imaginar que sólo por la
malévola acción de su padre biológico yo acabaría con la vida de este
pequeñito quien había llegado a este mundo para ser alguien grande. Mi
violador era un enfermo y un embustero. Luego se supo que, de hecho,
jamás había trabajado en el hospital John Hopkins”.
Consagrado para Dios
“Cuando
mi hijo nació, lo llamé Ellis, que significa: Consagrado para Dios.
Estoy contenta de haberme quedado con él a pesar del elevado precio que
tuve que pagar. Siendo yo misma huérfana sabía lo duro que sería
educarle pero estaba empeñada en hacerme cargo y cuidar de él. Quería
amarlo, satisfacer todas sus necesidades y conseguir que se convirtiera
en una gran persona. Quería que tuviese la mejor educación, los mejores
cuidados médicos y todo lo mejor para que se desarrollara bien”.
La
decisión para llevarla adelante involucraba también dinero que ella no
tenía, pero durante su embarazo, buscando ayuda, encontró la web Save
the 1 (Salvar El 1). Allí -comenta Hellen- conoció a personas en
situaciones similares a la suya, como Rebecca Kiessling, que le dieron
mucha esperanza y ánimos. “Ellas entendían mi dolor. Espero
aprender cómo ayudar mujeres en mi misma situación. De hecho, ya he
aprendido mucho de los que forman parte de esta organización. Dios les
bendiga”.
http://www.forumlibertas.com/hijo-fue-concebido-una-violacion-rechace-aborto-inocente/
jueves, 2 de agosto de 2018
Vamos a hacer crema con los fetos
“Vamos a hacer crema con los fetos” dice líder gay en debate por aborto en Chile
Redacción ACI Prensa
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Rolando Jiménez, vocero del Movimiento de Liberación Homosexual / Flickr de Movilh Chile (CC-BY-NC-ND-2.0)
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Sus dichos se realizaron en un intercambio de palabras con un grupo de mujeres pro vida en los pasillos del Congreso Nacional, en Valparaíso, hasta donde llegó Jimenez portando una carpeta de Miles Chile, entidad que agrupa a distintas organizaciones promovedoras del aborto en Chile y que funciona como filial de la International Planned Parenthood Federation (IPPF) en el país.
Fuentes consultadas por ACI Prensa indicaron que la discusión comenzó cuando activistas pro-vida encararon a la presidenta de Miles Chile, Claudia Dides, sobre el financiamiento que reciben de parte de IPPF, matriz de la estadounidense Planned Parenthood Federation of America, acusada de traficar con órganos y tejidos de bebés abortados en sus instalaciones.
Dides las trató de “estúpidas” y luego intervino Rolando Jiménez, quien las llamó “ridículas”, mientras una mujer que grababa con su celular les decía que eran las “personas más desinformadas del mundo”.
Luego, Jiménez aseguró que “vamos a hacer cremas con los fetos”.
El líder gay llamó a las mujeres pro vida “hipócritas” y agregó “¿sabrán lo que es un orgasmo?”.
Las palabras de Jiménez causaron rechazo en las redes sociales, y en declaraciones al diario El Demócrata, el activista gay explicó que su objetivo fue “devolver una tontera de un grupo de señoras pro feto, que estuvieron toda la tarde diciendo la estupidez de que tenemos clínicas abortivas como negocio y que íbamos a fabricar cremas con los restos de la violación”.
Rolando Jiménez es uno de los activistas gay con más influencia en Chile, y la organización que representa, el Movilh, encabeza las estrategias para incorporar la ideología de género en los distintos proyectos de ley que se discuten en el país, como el matrimonio homosexual, la adopción gay y el cambio legal del nombre y del sexo de adultos y niños, entre otros.
Una de las polémicas que encabezó fue en 2014 con la distribución del libro “Nicolás tiene dos papás”, respaldado por el Gobierno de la presidenta Bachelet, que relata la “feliz” vida de un niño que vive con sus papás gays, y que fue entregado en 500 jardines infantiles de Chile.
https://www.aciprensa.com/noticias/vamos-a-hacer-crema-con-los-fetos-dice-lider-gay-en-debate-por-aborto-en-chile-18580
jueves, 26 de julio de 2018
Síndrome postaborto en los trabajadores abortistas
Por Rachel MacNair
"Sueño con fetos, como todos los que estamos aquí: sueños de abortos, uno tras otro, de baldes de sangre salpicados por las paredes; árboles colmados de fetos gateando". Así habló Sallie Tisdale sobre el tiempo en que trabajó como enfermera en una clínica de abortos. En un artículo para la revista Harper, ella escribió acerca de un sueño en el que dos hombres la sujetaron y la arrastraron a la fuerza.
"Sueño con fetos, como todos los que estamos aquí: sueños de abortos, uno tras otro, de baldes de sangre salpicados por las paredes; árboles colmados de fetos gateando". Así habló Sallie Tisdale sobre el tiempo en que trabajó como enfermera en una clínica de abortos. En un artículo para la revista Harper, ella escribió acerca de un sueño en el que dos hombres la sujetaron y la arrastraron a la fuerza.
"Hagamos un aborto", dijeron con una nauseabunda mirada lasciva. Yo
empecé a gritar, estaba sumergida en una visión de succiones, de dolores
chirriantes, de ser extendida y desmembrada por una serie de
instrumentos que cumplen la función para la que fueron hechos. Desperté
casi sin poder respirar e imaginé mesas de cocina y percheros, agujas de
tejer manchadas de sangre y a mujeres que en soledad apretaban
almohadas en sus bocas para evitar que sus gritos perforen las paredes
de sus departamentos.
No es un trabajo ni fácil ni agradable. "Hay momentos de cansancio,
sombríos momentos en los que creo no poder aguantar un recipiente más
lleno de restos sangrientos, en que no creo poder pronunciar alguna otra
clase de frase de consuelo", escribió. "...me preparo para el siguiente
recipiente, para otra breve y áspera pérdida.'¿Cómo aguantas?' Hasta
los pacientes preguntan...observo desinflarse el abdomen hinchado de una
mujer en tan sólo unos momentos y mi propio estómago se estremece de
dolor, de pesar".
¿Cuál es el impacto emocional en las personas que realizan abortos? Quienes los hacen han escrito y dicho lo suficiente como para mostrar que no se trata de un procedimiento médico cualquiera. Algunos, como Tisdale, tienen pesadillas. Otros sufren muchos de los síntomas asociados con el Desorden de Estrés Post-traumático (PTSD), alguna vez llamado "neurosis de guerra" y "fatiga de batalla". La práctica de la medicina, de curar, no debería dar pesadillas, no debería causar una neurosis de guerra.
A continuación, se citarán solamente a doctores pro-opción, enfermeras y publicaciones médicas oficiales, salvo por los dos médicos citados al final. Sus creencias de que lidiar constantemente con el aborto es una inusual y significativa fuente de estrés, más que la medicina ordinaria, de ninguna manera proviene de la oposición al aborto.
Sus Traumas
Es notable la poca atención y estudio prestado a los médicos, enfermeras, consejeros y demás trabajadores de las clínicas abortivas. Sólo se han realizado dos estudios que observan una gran cantidad de personas, y fueron hechos por investigadores que no trabajaban en el campo del aborto. El primero (de M. Such-Baer), apareció en Social Casework en 1974 y el otro (de K. M. Roe) apareció en Social Science and Medicine en 1989.
Ambos estudios fueron realizados por personas a favor del aborto legal, no obstante lo cual, ambos notan la alta frecuencia de los síntomas que se enmarcan en la condición conocida hoy como Desorden de Estrés Post-Traumático (PTSD). El estudio publicado en 1974, antes de que se adoptara el término, describe que "eran frecuentes los pensamientos obsesivos sobre el aborto, depresiones, fatiga, ira, baja autoestima y problemas de identidad. El complejo sintomático fue considerado un 'desorden reactivo transitorio', similar a la 'fatiga de batalla'".
El otro estudio mostró síntomas similares: "Los periodos ambivalentes se caracterizaban por una variedad de sentimientos otrora poco comunes y un comportamiento que incluía aislamiento de los colegas, resistencia a ir al trabajo, falta de energía, impaciencia con los clientes y un sentimiento de desasosiego general. Pesadillas, imágenes que no se iban y preocupación era elementos comunes. También era común la profunda y solitaria intimidad en la que los médicos se enfrascaban para afrontar esta ambivalencia.
Todavía no puede afirmarse que los médicos abortistas sufren de PTSD porque realizan abortos. Es difícil de probar: Puede ser difícil determinar quien y quien no está realizando abortos; aquellos que han sufrido más ya pueden haber dejado la práctica; puede ser que las personas que han sufrido eventos traumáticos en el pasado están más inclinados a participar de los abortos; finalmente, el debate político actual puede afectar la manera en como percibe la gente su trabajo.
Sin embargo, la evidencia recogida hasta el momento muestra que se necesitan más estudios.
American Medical News, una revista publicada por la Asociación Médica Americana, señaló que las discusiones en el taller de la Federación Nacional del Aborto "iluminan un aspecto poco conocido del debate sobre el aborto: los sentimientos de conflicto que afectan a muchos proveedores...La idea de que las enfermeras, doctores, consejeros y los demás trabajadores en este campo sienten escrúpulos de que el trabajo que realizan es un secreto muy bien guardado".
Entre las historias.
¿Cuál es el impacto emocional en las personas que realizan abortos? Quienes los hacen han escrito y dicho lo suficiente como para mostrar que no se trata de un procedimiento médico cualquiera. Algunos, como Tisdale, tienen pesadillas. Otros sufren muchos de los síntomas asociados con el Desorden de Estrés Post-traumático (PTSD), alguna vez llamado "neurosis de guerra" y "fatiga de batalla". La práctica de la medicina, de curar, no debería dar pesadillas, no debería causar una neurosis de guerra.
A continuación, se citarán solamente a doctores pro-opción, enfermeras y publicaciones médicas oficiales, salvo por los dos médicos citados al final. Sus creencias de que lidiar constantemente con el aborto es una inusual y significativa fuente de estrés, más que la medicina ordinaria, de ninguna manera proviene de la oposición al aborto.
Sus Traumas
Es notable la poca atención y estudio prestado a los médicos, enfermeras, consejeros y demás trabajadores de las clínicas abortivas. Sólo se han realizado dos estudios que observan una gran cantidad de personas, y fueron hechos por investigadores que no trabajaban en el campo del aborto. El primero (de M. Such-Baer), apareció en Social Casework en 1974 y el otro (de K. M. Roe) apareció en Social Science and Medicine en 1989.
Ambos estudios fueron realizados por personas a favor del aborto legal, no obstante lo cual, ambos notan la alta frecuencia de los síntomas que se enmarcan en la condición conocida hoy como Desorden de Estrés Post-Traumático (PTSD). El estudio publicado en 1974, antes de que se adoptara el término, describe que "eran frecuentes los pensamientos obsesivos sobre el aborto, depresiones, fatiga, ira, baja autoestima y problemas de identidad. El complejo sintomático fue considerado un 'desorden reactivo transitorio', similar a la 'fatiga de batalla'".
El otro estudio mostró síntomas similares: "Los periodos ambivalentes se caracterizaban por una variedad de sentimientos otrora poco comunes y un comportamiento que incluía aislamiento de los colegas, resistencia a ir al trabajo, falta de energía, impaciencia con los clientes y un sentimiento de desasosiego general. Pesadillas, imágenes que no se iban y preocupación era elementos comunes. También era común la profunda y solitaria intimidad en la que los médicos se enfrascaban para afrontar esta ambivalencia.
Todavía no puede afirmarse que los médicos abortistas sufren de PTSD porque realizan abortos. Es difícil de probar: Puede ser difícil determinar quien y quien no está realizando abortos; aquellos que han sufrido más ya pueden haber dejado la práctica; puede ser que las personas que han sufrido eventos traumáticos en el pasado están más inclinados a participar de los abortos; finalmente, el debate político actual puede afectar la manera en como percibe la gente su trabajo.
Sin embargo, la evidencia recogida hasta el momento muestra que se necesitan más estudios.
American Medical News, una revista publicada por la Asociación Médica Americana, señaló que las discusiones en el taller de la Federación Nacional del Aborto "iluminan un aspecto poco conocido del debate sobre el aborto: los sentimientos de conflicto que afectan a muchos proveedores...La idea de que las enfermeras, doctores, consejeros y los demás trabajadores en este campo sienten escrúpulos de que el trabajo que realizan es un secreto muy bien guardado".
Entre las historias.
Una enfermera que había trabajado en una clínica abortista durante menos
de un año dijo que sus peores momentos no aparecían en la sala de
operaciones sino después. Muchas veces, dijo, las mujeres que acaban de
someterse a un aborto se echaban en la sala de recuperación y lloraban,
"He matado a mi hijo. Acabo de matar a mi hijo". "No sé qué decirle a
estas mujeres", dijo la enfermera al grupo. "Una parte de mí piensa,
'Tal vez tienen razón'".
Un doctor en Nuevo México admitió que
A veces se sorprendía por la ira que un aborto tardío podía provocarle.
Por un lado, dijo el médico, está molesto con la mujer. "Pero
paradójicamente", añadió, "Tengo sentimientos de molestia hacia mí por
sentirme bien al apretar el tope de la cabeza del bebé, por sentirme
bien por haber realizado un procedimiento técnicamente bueno que
destruye al feto, que mata un bebé".
Casi todo negativo
El estudio Such-Baer, hecho en 1974, un año después de la legalización del aborto en todo el país gracias a Roe vs Wade, reportó que "casi todos los profesionales involucrados en trabajos abortivos reaccionaban con sentimientos negativos". Quienes tienen contacto con los residuos fetales tienen mayores sentimientos negativos que aquellos que no entablan contacto, y su reacción no varía mucho: "Todas las reacciones emocionales fueron unánimemente, extremadamente negativas".
El más grande estudio publicado incluía entrevistas a 130 "trabajadores del aborto" en San Francisco entre enero de 1984 y marzo de 1985. Los autores no esperaban encontrar lo que encontraron. "Particularmente sorprendente fue el hecho que el malestar con los clientes del aborto o con los procedimientos tenía lugar en los médicos que apoyaban fervientemente el derecho al aborto y que expresaban un gran compromiso con su trabajo", anotaron. "Este hallazgo preliminar sugirió que incluso aquellos que apoyan el derecho de una mujer a eliminar un embarazo, pueden estar luchando con una fuerte tensión entre sus creencias formales y la experiencia situada en sus trabajo con el aborto".
Como reacción, los investigadores decidieron "entrevistar solo a médicos que se consideraban pro-opción y que estaban comprometidos a continuar con su labor por lo menos durante seis meses". Creyeron que estas personas, "en tanto libres de sentimientos preexistentes de anti-opción y resistentes a su potencial influencia, proveerían datos valiosos sobre los dilemas y dinámicas del trabajo en el aborto legal". Esto redujo la muestra a 105 trabajadores.
Setenta y siete por ciento de ellos habló del tema del aborto como un acto destructivo, de la destrucción de algo vivo. Sobre el asesinato: "No se esperaba que salga este tema entre médicos pro-opción, sin embargo, el dieciocho por ciento habló de él cuando habló de su participación en el aborto en algún punto de la entrevista. Este tema tendía a surgir lentamente en las entrevistas y era siempre presentado con una evidente incomodidad".
Incluso Tisdale, que aún creía en el aborto, admitió la ambigüedad de realizarlos. El aborto, dijo, "es el límite más estrecho entre la amabilidad y la crueldad. Hecho de la mejor manera posible, sigue habiendo violencia -violencia misericordiosa, como darle muerte a un animal sufriente...es una dulce brutalidad la que aquí practicamos, una dura y amorosa frialdad".
El estrés parece crecer en la medida en que el no-nacido se desarrolla. "Mientras el embarazo avanza, la idea del aborto se vuelve más y más repugnante para muchas personas, incluso para el personal médico", dijo un doctor abortista llamado Don Sloan en un libro que apoyaba vigorosamente la necesidad de la legalización del aborto. Como respuesta, "Los médicos intentan divorciarse del método". Luego de describir el procedimiento de gráficamente, incluyendo la necesidad de revisar las partes del cuerpo para asegurarse de que todo el feto haya sido removido del útero, concluyó diciendo: "¿Quieres abortar? Paga el precio. Hay un viejo dicho en medicina: Si quieres trabajar en la cocina, tendrás que romper algún huevo. El horno se calienta. Prepárate para quemarte".
Los abortos en una etapa avanzada del embarazo ofrecen "un inusual dilema", dijo Warren Hern, especialista en abortos, en un trabajo para la Asociación de Médicos de Planned Parenthood. Los doctores y enfermeras que los realizan tienen "fuertes reservas personales acerca de participar en una operación que ellos ven como destructiva y violenta". Explicó sus reacciones de la siguiente manera:
El estudio Such-Baer, hecho en 1974, un año después de la legalización del aborto en todo el país gracias a Roe vs Wade, reportó que "casi todos los profesionales involucrados en trabajos abortivos reaccionaban con sentimientos negativos". Quienes tienen contacto con los residuos fetales tienen mayores sentimientos negativos que aquellos que no entablan contacto, y su reacción no varía mucho: "Todas las reacciones emocionales fueron unánimemente, extremadamente negativas".
El más grande estudio publicado incluía entrevistas a 130 "trabajadores del aborto" en San Francisco entre enero de 1984 y marzo de 1985. Los autores no esperaban encontrar lo que encontraron. "Particularmente sorprendente fue el hecho que el malestar con los clientes del aborto o con los procedimientos tenía lugar en los médicos que apoyaban fervientemente el derecho al aborto y que expresaban un gran compromiso con su trabajo", anotaron. "Este hallazgo preliminar sugirió que incluso aquellos que apoyan el derecho de una mujer a eliminar un embarazo, pueden estar luchando con una fuerte tensión entre sus creencias formales y la experiencia situada en sus trabajo con el aborto".
Como reacción, los investigadores decidieron "entrevistar solo a médicos que se consideraban pro-opción y que estaban comprometidos a continuar con su labor por lo menos durante seis meses". Creyeron que estas personas, "en tanto libres de sentimientos preexistentes de anti-opción y resistentes a su potencial influencia, proveerían datos valiosos sobre los dilemas y dinámicas del trabajo en el aborto legal". Esto redujo la muestra a 105 trabajadores.
Setenta y siete por ciento de ellos habló del tema del aborto como un acto destructivo, de la destrucción de algo vivo. Sobre el asesinato: "No se esperaba que salga este tema entre médicos pro-opción, sin embargo, el dieciocho por ciento habló de él cuando habló de su participación en el aborto en algún punto de la entrevista. Este tema tendía a surgir lentamente en las entrevistas y era siempre presentado con una evidente incomodidad".
Incluso Tisdale, que aún creía en el aborto, admitió la ambigüedad de realizarlos. El aborto, dijo, "es el límite más estrecho entre la amabilidad y la crueldad. Hecho de la mejor manera posible, sigue habiendo violencia -violencia misericordiosa, como darle muerte a un animal sufriente...es una dulce brutalidad la que aquí practicamos, una dura y amorosa frialdad".
El estrés parece crecer en la medida en que el no-nacido se desarrolla. "Mientras el embarazo avanza, la idea del aborto se vuelve más y más repugnante para muchas personas, incluso para el personal médico", dijo un doctor abortista llamado Don Sloan en un libro que apoyaba vigorosamente la necesidad de la legalización del aborto. Como respuesta, "Los médicos intentan divorciarse del método". Luego de describir el procedimiento de gráficamente, incluyendo la necesidad de revisar las partes del cuerpo para asegurarse de que todo el feto haya sido removido del útero, concluyó diciendo: "¿Quieres abortar? Paga el precio. Hay un viejo dicho en medicina: Si quieres trabajar en la cocina, tendrás que romper algún huevo. El horno se calienta. Prepárate para quemarte".
Los abortos en una etapa avanzada del embarazo ofrecen "un inusual dilema", dijo Warren Hern, especialista en abortos, en un trabajo para la Asociación de Médicos de Planned Parenthood. Los doctores y enfermeras que los realizan tienen "fuertes reservas personales acerca de participar en una operación que ellos ven como destructiva y violenta". Explicó sus reacciones de la siguiente manera:
Parte de nuestra herencia cultural y tal vez biológica retrocede ante
una operación destructiva de una manera muy similar a la nuestra,
incluso cuando sabemos que el acto tiene un efecto positivo en una
persona viva. Nadie que no haya realizado este procedimiento puede saber
cómo es o lo que significa; pero habiéndolo hecho, quedamos perplejos
ante las posibilidades de interpretación. Hemos alcanzado un punto en
esta tecnología en particular, en el que no hay posibilidad de negar el
acto de destrucción del operante. Está frente a nuestros ojos. Las
sensaciones de desmembramiento fluyen a través de los fórceps como una
corriente eléctrica...Mientras más parece que solucionamos el problema,
más espinoso se vuelve.
Pesadillas
Pero son los sueños de los médicos los más nos pueden decir al respecto. Los malos sueños son tan comunes que su mención, aunque sea pequeña, puede esperarse en casi todas las presentaciones sobre el tema de las reacciones emocionales de los trabajadores que realizan abortos en un clínica abortiva. Muchos de ellos dejaron de realizar abortos porque se convencieron de estaba mal, gracias a sus sueños sobre abortos.
Los reportes varían respecto del número de trabajadores que sufrían de pesadillas relacionadas con el aborto: Un estudio del Dr. Hern señala que solo dos de 23 trabajadores reportaron pesadillas sobre el aborto, mientras que una noticia sobre abortos en embarazos avanzados aparecida en ObGyn News dijo que un cuarto de los trabajadores soñaban con abortos. Tisdale dijo que en su centro médico todos tenían esos sueños, pero eso probablemente haya sido una licencia poética.
¿Cómo son estos sueños? Tisdale habló de sueños de "sangre salpicada en las paredes" y "árboles repletos de fetos gateando", así como de su propia violación. Otro escritor habló sobre una enfermera que soñó que "estaba metiendo un bebé por la boca de un jarrón [de antigüedades]. El bebé la miraba con una expresión suplicante. Había un aro blanco alrededor del jarrón. Ella interpretó esto como la representación de las demás enfermeras observando su acto y condenándolo".
Él llegó a la conclusión de que su sueño (el de ella) "muestra que inconscientemente el acto de abortar se experimentó como un acto de asesinato. Debe notarse que esta enfermera estaba absolutamente involucrada e intelectualmente comprometida con la nueva ley del aborto. Tuvo una reacción típica. Sin importar la religión u orientación filosófica de cada quien, la visión inconsciente del aborto permanece igual. Esto es lo más significativo de todo lo que se aprendió en estas sesiones". (Esta historia apareció en un editorial de Obstetricia y Ginecología, que argumentaba que los trabajadores de centros abortistas deben ser alentados a hablar sobre sus problemas como una manera de que sigan realizando su trabajo).
American Medical News reportó lo siguiente del taller de la Federación Nacional del Aborto: "Ellos [quienes realizan o ayudan a realizar abortos] se preguntan si es que el feto siente dolor. Hablan sobre el alma y a donde va. Y acerca de sus sueños, en los que los fetos abortados los miran con ojos de ancianos (ancient eyes) y con sus manos y pies perfectamente desarrollados preguntándoles, '¿Por qué? ¿Por qué me hiciste esto?'".
Un informe presentado a la Asociación de Médicos de Planned Parenthood describió los sueños de dos personas que soñaron que "vomitaban fetos, junto con un sentimiento de horror". Los escritores concluyeron, "En general, parece que mientras mayor es el contacto físico y visual (de los doctores y enfermeras), se experimenta mayor estrés. Esto es evidente tanto en el estrés consciente cuanto en las manifestaciones inconscientes como los sueños. Por lo menos, los dos individuos que reportaron varios sueños significativo
Pero son los sueños de los médicos los más nos pueden decir al respecto. Los malos sueños son tan comunes que su mención, aunque sea pequeña, puede esperarse en casi todas las presentaciones sobre el tema de las reacciones emocionales de los trabajadores que realizan abortos en un clínica abortiva. Muchos de ellos dejaron de realizar abortos porque se convencieron de estaba mal, gracias a sus sueños sobre abortos.
Los reportes varían respecto del número de trabajadores que sufrían de pesadillas relacionadas con el aborto: Un estudio del Dr. Hern señala que solo dos de 23 trabajadores reportaron pesadillas sobre el aborto, mientras que una noticia sobre abortos en embarazos avanzados aparecida en ObGyn News dijo que un cuarto de los trabajadores soñaban con abortos. Tisdale dijo que en su centro médico todos tenían esos sueños, pero eso probablemente haya sido una licencia poética.
¿Cómo son estos sueños? Tisdale habló de sueños de "sangre salpicada en las paredes" y "árboles repletos de fetos gateando", así como de su propia violación. Otro escritor habló sobre una enfermera que soñó que "estaba metiendo un bebé por la boca de un jarrón [de antigüedades]. El bebé la miraba con una expresión suplicante. Había un aro blanco alrededor del jarrón. Ella interpretó esto como la representación de las demás enfermeras observando su acto y condenándolo".
Él llegó a la conclusión de que su sueño (el de ella) "muestra que inconscientemente el acto de abortar se experimentó como un acto de asesinato. Debe notarse que esta enfermera estaba absolutamente involucrada e intelectualmente comprometida con la nueva ley del aborto. Tuvo una reacción típica. Sin importar la religión u orientación filosófica de cada quien, la visión inconsciente del aborto permanece igual. Esto es lo más significativo de todo lo que se aprendió en estas sesiones". (Esta historia apareció en un editorial de Obstetricia y Ginecología, que argumentaba que los trabajadores de centros abortistas deben ser alentados a hablar sobre sus problemas como una manera de que sigan realizando su trabajo).
American Medical News reportó lo siguiente del taller de la Federación Nacional del Aborto: "Ellos [quienes realizan o ayudan a realizar abortos] se preguntan si es que el feto siente dolor. Hablan sobre el alma y a donde va. Y acerca de sus sueños, en los que los fetos abortados los miran con ojos de ancianos (ancient eyes) y con sus manos y pies perfectamente desarrollados preguntándoles, '¿Por qué? ¿Por qué me hiciste esto?'".
Un informe presentado a la Asociación de Médicos de Planned Parenthood describió los sueños de dos personas que soñaron que "vomitaban fetos, junto con un sentimiento de horror". Los escritores concluyeron, "En general, parece que mientras mayor es el contacto físico y visual (de los doctores y enfermeras), se experimenta mayor estrés. Esto es evidente tanto en el estrés consciente cuanto en las manifestaciones inconscientes como los sueños. Por lo menos, los dos individuos que reportaron varios sueños significativo
https://www.aciprensa.com/recursos/efectos-psicologicos-en-quienes-realizan-un-aborto-20
miércoles, 18 de julio de 2018
Estuvo a punto de abortar a su hija
El duro relato de Luis Juez: “Tuve la opción de abortar a mi hija y gracias a Dios no lo hice”
El cordobés relató una dura decisión personal que vivió cuando su mujer estaba embarazada de Milagros, la hija de 17 años que actualmente tiene y quien padece parálisis cerebral.

El debate en torno a la ley para despenalizar el aborto llega como un tema caliente que divide a los argentinos y que tiene a los que están a favor de legalizar este tipo de prácticas como la corriente más combativa. Ayer, mientras los parlamentarios discutían dentro de la Cámara de Diputados, cientos de personas se congregaron afuera del Congreso para poner presión a la promulgación de la ley.
Luis Juez, Instituto Nacional de Capacitación Política, sorprendió a muchos al relatar una experiencia personal en torno a este tema y llamativamente apareció como una voz autorizada para analizar la reforma.
“Cuando llegamos a las cinco de la mañana al sanatorio a las 26 semanas de gestación, el médico nos dijo que la criatura que venía era inviable, porque era muy difícil, pero tomamos la decisión de que teníamos que tenerla”, el relato del cordobés hace referencia a su hija de 17 años, quien sufre parálisis cerebral, a quien le recomendaron abortar.
“Yo tuve esa opción, estuvimos en uno de los sanatorios más importantes de Córdoba, pero esa posibilidad no la tienen las mujeres pobres. Me pasan esas dos cosas. Si hubiera optado por el aborto, no tendría hoy ese regalo de Dios y también quiero decir que… mierda, es complejo”, reflexionó respecto de esta problemática y agregó: “Nos fuimos enterando de sus dificultades en cuotas. Al principio pensábamos que era ciega, después que era sorda, después muda… Y lo que tenía era una hipoxia cerebral producto de mucho tiempo en la incubadora, estuvo como cinco meses. Fueron momentos terribles. Doy gracias a Dios que tomamos la decisión que nos permite tener un angelito”.
El ex embajador argentino en Ecuador destaca el vínculo de su hija con el resto de su familia a pesar de las dificultades que tiene para desenvolverse.
“Milagros se conecta con nosotros. No habla ni gesticula, pero tiene una conexión con los hermanos, la mamá y el papá. Nos cruzamos y hay como un hilo. Es el milagro de la vida. La sonrisa de Milagros no tiene precio”, se emocionó y ya entre lágrimas explicó: “Es una cosa… Alguno dirá que estoy sobreactuando. Una sonrisa, una carcajada de ella, una mueca…”.
https://radiomitre.cienradios.com/duro-relato-luis-juez-tuve-la-opcion-abortar-hija-gracias-dios-no-lo-hice/#
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