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miércoles, 2 de abril de 2014

Un feto no es un tumor

Un tumor es una inflamación de las células de una persona y puede ocurrir que el adn mute y se convierta en algo maligno, pero sigue siendo el adn de esa persona en particular. En cambio un feto es el resultado de la fusión de dos células sexuales de dos personas, hombre y mujer. El resultado es un ser humano único diferente de cualquier otro. Esto es así desde el momento de la concepción, da igual si el embarazo es de una semana o un mes. El cigoto se transforma en embrión y en feto pero tiene las mismas células con la misma información genética a lo largo de toda la vida de la persona. Es la misma persona.

De hecho, cuando la mujer se da cuenta de que está embarazada, habitualmente está ya de cinco semanas y lo que tiene dentro ya es un embrión humano con cabeza, cuerpo, brazos y manitas y pies. No es una masa informe como un tumor, como quieren hacernos creer. Las ecografías actuales en tres D demuestran esto sin ningún lugar a dudas. Así que cuando alguien se empeña en afirmar que un embrión humano no es un ser humano, o incluso que no es un ser vivo, está yendo contra toda evidencia científica. Naturalmente hay gente en que está interesada en que está información no se dé a conocer, por razones políticas.

martes, 7 de enero de 2014

La razón de este blog

Estamos en pleno debate sobre el aborto en el mundo. Cuando empezó la legalización, allá por los años setenta en EE.UU. no se tenían los datos científicos que existen ahora sobre la concepción del embrión humano. Sabemos que desde el momento de su concepción es un ser humano único e insustituible y eso es algo comprobable genéticamente. Por tanto, su destrucción supone la muerte de un ser humano. Da lo mismo si contaba con semanas, meses o años de vida. Sigue siendo la misma persona desde el primer momento hasta el último de su vida. ¿Quién somos nosotros para decidir quién merece vivir y quién no?.

La madre no es más que una portadora temporal de otra vida humana, la cual puede dar en adopción si lo desea y existen listas interminables de demandantes incluso a nivel internacional. El padre ha aportado el cincuenta por ciento de los genes y por tanto también tendría que tener parte en la vida de ese nuevo ser y por supuesto en la decisión de dejarle vivir. Incluso a otros parientes como abuelos o tíos les incumbe también la existencia de alguien más en la familia. No se puede considerar de ningún modo un derecho la posibilidad de acabar con la vida de una persona aunque esté en tus manos. La primera perjudicada de este proceso es la propia madre.