Ya sé que hay casos en que es imposible y se busca la mejor alternativa posible. Pero tener un padre y una madre y conocerlos y tratarlos es un derecho de todo ser humano. Hace poco una amiga ha perdido a su padre y me decía que, a pesar de que no fue un padre ejemplar, sentía mucho su pérdida. También yo les he querido mucho, igual que ellos se amaron durante más de sesenta años, y no entiendo que alguien pueda decir que da lo mismo tener que no tener padre o madre o que alguien los sustituya. Los padres son referentes imprescindibles en la vida de una persona y, aunque nadie es perfecto, su presencia es esencial para cualquier niño.
A ver cómo le explican a alguien que su padre fue un hombre que vendió a sus futuros hijos por un puñado de billetes para tomarse unas cervezas. Que, al fin y al cabo, eso es un donante de esperma. O que su madre dejó a cinco hermanos suyos congelados en vitro porque sólo quería implantarse un par de embriones para poder tener hijos a edad avanzada. O que su madre fue una mujer que alquiló su vientre para que un par de hombres pudieran tener la experiencia de ser padres aunque el hijo no fuera de ambos. Y pretender que esa experiencia no va a afectar psíquicamente al niño, como si fuera una mercancía y no tuviera derecho a sentir.
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viernes, 24 de abril de 2015
miércoles, 19 de marzo de 2014
Día del padre y aborto
El padre es el gran olvidado en el tema del aborto. Aquellos que tanto proclaman el derecho de la mujer a decidir, se olvidan a propósito de que el niño concebido tiene un cincuenta por ciento de los genes de su madre. Así que, aunque esté en el vientre de la mujer, el hombre debería tener también derecho a opinar sobre la vida de su hijo. Eso suponiendo, claro, que fuera un objeto opinable, que no lo es. Porque el niño no es propiedad de nadie, ni de su madre ni de su padre, aunque ambos tienen la obligación moral de cuidarlo y protegerlo desde el momento de su concepción. En eso San José fue un gran ejemplo, ya que ni siquiera era el padre biológico.
Escamotear el papel del padre en la vida de su hijo supone una gran injusticia y, si es él mismo el que no desea involucrarse, entonces será el primer perjudicado por esa ausencia. Pero ante todo, el papel del padre es imprescindible para el crecimiento armónico de la persona, al igual que el de la madre. De manera, que intentar sustituirlo por otra figura es un error que traerá consecuencias nefastas a largo plazo para el individuo. Cuando la falta del padre se produce por razones inevitables ya es una tragedia y los psicólogos conocen bien sus secuelas, pero cuando se debe a que simplemente la mujer ha querido ser madre en solitario, entonces esos problemas tienen un culpable directo.
Escamotear el papel del padre en la vida de su hijo supone una gran injusticia y, si es él mismo el que no desea involucrarse, entonces será el primer perjudicado por esa ausencia. Pero ante todo, el papel del padre es imprescindible para el crecimiento armónico de la persona, al igual que el de la madre. De manera, que intentar sustituirlo por otra figura es un error que traerá consecuencias nefastas a largo plazo para el individuo. Cuando la falta del padre se produce por razones inevitables ya es una tragedia y los psicólogos conocen bien sus secuelas, pero cuando se debe a que simplemente la mujer ha querido ser madre en solitario, entonces esos problemas tienen un culpable directo.
viernes, 17 de enero de 2014
Las mujeres que abortan son madres
Porque madre es una mujer que ha concebido, desde el mismo momento en que el óvulo se une al espermatozoide. Si luego el embarazo no sigue adelante o si ella misma decide matar a su hijo, será madre de un hijo muerto, pero nadie puede evitar el hecho de que haya sido madre; así como su pareja ha sido padre durante unas semanas o unos meses. Por eso algunas mujeres que han sufrido abortos espontáneos siguen contando a esos niños entre el número de sus hijos vivos, porque no habrá nunca ni habrá habido nadie igual a ese ser humano que habitó una vez en su útero. Nadie puede obligarte a concebir un hijo, señor Monago, pero una vez lo haces, ya eres madre.
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