martes, 25 de octubre de 2016

El aborto por dentro

Lo que ellos no quieren que veas: el aborto por dentro


Desmembración de un bebé durante un aborto / Youtube
El aborto se basa siempre en una mentira. En Estados Unidos al sentencia que dio visto bueno al aborto y tras la cual se han perpetrado cientos de miles de ellos se basó en una mentira: Norma McCOrvey afirmó que había sido violada, y que quería deshacerse de su hijo, y años después reconoció que habían orquestado una mentira junto a sus abogadas para conseguir que la Corte aceptara el aborto.
En los centros abortistas muchas veces mienten sobre la edad gestacional, sobre el estado psicológico de la mujer, sobre el número de abortos que practican o escondiendo muchos de ellos que no se declaran: pero sobre todo en los centros abortistas se miente a la mujer. Porque ocultar la verdad es mentir, y a la mujer se le ocultan muchas cosas cuando llega a un centro que se dedica al oscuro negocio del aborto
A la mujer no le cuentan lo que es un aborto, ni cómo se le va a practicar, ni los efectos que puede provocar en ella
Nadie le cuenta lo que es un aborto y cómo se le va a practicar, ni los efectos que este puede provocar en ella. Tampoco le informan de todas esas otras opciones que puede elegir ni de la cantidad de ayudas que otros le pueden ofrecer. No les interesan porque el negocio pierde, y a ellos lo único que les importa es eso, el dinero.
Pero sobre todo le ocultan todo aquello que huela a vida. Se aseguran de que no vean a su hijo moviéndose, evitan utilizar términos como madre, hijo, vida, etc. Y sobre todo evitan a toda costa que las madres sepan que allí, entre esas paredes frías y el silencio de los verdugos, el corazón de su hijo dejará de latir.
La Ambulancia Vida en las inmediaciones del abortorio Dator
La Ambulancia Vida en las inmediaciones del abortorio Dator
El proyecto Ambulancia Vida quiere mostrarle a las mujeres la verdad. No sólo la verdad del aborto, que también, sino la verdad de lo que lleva dentro: que hay un corazón que late, el de de hijo, y  que si nadie se lo impide seguirá latiendo por mucho tiempo junto a ella.
Sin presiones, sin hostilidades, sin culpabilizar ni juzgar a la mujer, este proyecto quiere ser una luz de esperanza en medio de la oscuridad en la que se encuentra antes de abortar. Gracias a todos los que lo habéis hecho posible.
Fuente: Actuall
http://www.parejasreales.net/2016/10/20/lo-que-ellos-no-quieren-que-veas-el-aborto-por-dentro/

viernes, 14 de octubre de 2016

Le arrancó las piernas y seguia viva


Abortista arrepentido: “Le arranqué las piernas mientras vivía. El mundo entero se me vino abajo”

Un médico norteamericano, que prefiere guardar el anonimato, ha relatado como pasó de practicar abortos por dinero a dejar su trabajo en un abortorio. Ha pedido ayuda a la organización de la ex directora de Planned Parenthood y ahora activista provida, Abby Johnson
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El abortista Warren Hern atiende a más de 10 mujeres al día que abortan en el tercer trimestre de embarazo/freepicture
El abortista Warren Hern atiende a más de 10 mujeres al día que abortan en el tercer trimestre de embarazo/freepictures
“La gente me pregunta por qué decidí como médico empezar a practicar abortos. Siendo honesto, diré que fue por dinero.
No tenía que estar en un hospital haciendo guardias, ni atendiendo emergencias, ni pasar días enteros sin dormir. Mi trabajo en el abortorio era sencillo, automático, no tenía que pensar. Llegaba, trabajaba unas cuantas horas y me volvía a casa con un cheque con varios ceros”.

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Así comienza la carta de un hombre que, arrepentido, puede volver a llamarse médico con todas las letras, después de haber ayudado al asesinato de miles de bebés.
El médico todavía no está preparado para revelar su nombre, por lo que ha pedido ayuda a Abby Johnson, la exdirectora de un centro de la internacional abortista Planned Parenthood, quien creó la organización “And Then There Were None” (Y entonces, no quedó ninguno) para ayudar psicológicamente a médicos y personal sanitario y administrativo arrepentido de haber trabajado en abortorios.
El exabortista, ha afirmado a través de esta organización, que pensaba realmente que estaba ayudando a las mujeres que acudían a su negocio a abortar. Sin embargo, un domingo acudió a la iglesia con unos familiares y fue entonces cuando sintió vergüenza de su oficio.
“Después de la iglesia, un familiar me llevó a comer y confrontó mi trabajo en el abortorio. Me sentí muy incómodo, pero ni siquiera me enfadé. En verdad me gustó la valentía con la que trató el tema del aborto“, afirma el doctor.
“Me di cuenta que había llevado la vergüenza a mi familia”
Durante esa charla de sobremesa, el abortista se conmovió. “Me di cuenta que había llevado la vergüenza a mi familia, les podía comprar todo lo que quisieran, pero había algo que no podía comprar, mi honestidad como médico“.
Después de ese día, el médico se replanteó su trabajo en el abortorio, pero como estaba ligado a un contrato en exclusividad, tenía que esperar para poder irse. Al día siguiente, practicó el último aborto de su vida, el cual le cambió para siempre.
“Vi como su pecho todavía se movía de arriba abajo. La vida que estaba matando seguía viva”
“Atendí a una mujer que estaba entre la semana 16-17 de embarazo y se negaba a tener a su bebé, una niña. En mi establecimiento hacíamos siempre abortos de dilatación y extracción, en los que utilizamos un forceps para extraer al bebé por partes -explica el médico-. En este aborto, extraje primero las piernas de la niña y cuando seguí tirando, el bebé salió con el torso, los brazos y la cabeza todavía unidos, no me dio tiempo a reaccionar, fue todo muy rápido”.
“Dejé a la niña en la bandeja de eliminación y entonces vi como su pecho todavía se movía de arriba abajo. La vida que estaba matando seguía viva, aunque fuera solo por unos segundos”, relata el médico.
Y añade: “Allí estaba yo, sosteniendo a esta pequeña niña y entonces el mundo entero se me vino abajo. Ella seguía viva, y yo le había arrancado las piernas mientras seguía viva. Sé que ella lo sintió, lo sé porque la anestesia es solo para la madre. Yo era la primera persona que vería y también la última. En ese momento agradecí que no pudiera abrir los ojos para verme…“.
“Se que no estoy solo, la comunidad provida me ha acogido, no me han juzgado y me están ayudando a sanar”
Después de esta experiencia, el médico no volvió nunca al establecimiento abortista y ha cambiado su modo de vida por completo. A nivel personal, ha agradecido la ayuda de la organización de Abby Johnson para poder curar las heridas del pasado.
“Estoy empezando un nuevo camino, todavía tengo que trabajar muchas cosas, pensamientos que tengo que eliminar y creencias que tengo que asimilar, pero se que no estoy solo. La comunidad provida me ha acogido, no me han juzgado, sino que me están ayudando a sanar”.

http://www.actuall.com/vida/abortista-arrepentido-le-arranque-las-piernas-mientras-vivia-el-mundo-entero-se-me-vino-abajo/

jueves, 13 de octubre de 2016

Mississippi, primer estado sin aborto

La última clínica dedicada al aborto en la ciudad de Jackson, Mississippi (EE UU) ha cerrado. A la empresa que manejaba la clínica, Women’s Health Organization, le han quitado la licencia por no cumplir con los requisitos mínimos exigidos por la ley. Dicha ley obliga al personal que realiza los abortos a estar reconocidos como ginecólogos u obstetras activos en el estado.
Missisippi se convierte así en el primer estado donde no hay ningún abortorio operativo. Al no haber médicos abortistas disponibles, ni hospitales que los acrediten como tales, la última empresa del estado está cerrada.

Una batalla ganada en la guerra contra la cultura de la muerte. Después de muchos años encontramos un Estado donde no existe esa modalidad de pena de muerte que es el aborto. Gracias, en buena medida, al papel jugado por el gobernador.

Prohíben el aborto por desmembramiento

El gobernador de Mississippi, Phil Bryant, prometió durante su campaña acabar con el aborto, y parece que lo está consiguiendo. Tras el cierre de esta clínica, ha seguido adelante con sus proyectos para acabar o limitar el aborto.

El gobernador de Mississipi, Phil Bryant / Twitter
El gobernador de Mississipi, Phil Bryant / Twitter
Bryant, ha aprobado la ley que prohibirá la realización de abortos por el sistema Dilatación y Evacuación (D&E). La única excepción será en el caso en que el embarazo suponga un “daño físico irreversible” para la madre, tal y como recogen en Live Action News. Leyes similares han sido bloqueadas en Kansas y Oklahoma.Este sistema se produce entre las semanas decimotercera y vigesimocuarta del embarazo y también se le conoce como el “aborto por desmembramiento”. Este aborto es un proceso brutal, y se le llama así porque es lo que le hacen al bebé que se encuentra en el interior del vientre de su madre. Este método fue explicado por el antiguo abortista Anthony Levatino, tal y como recogimos en Actuall.
“Se prohibirá extraer un feto vivo desmembrándolo en pedazos”, señala taxativamente la ley aprobada por Bryant
Los términos de la ley son taxativos: “Se prohibirá extraer un feto vivo desmembrándolo en pedazos utilizando instrumentos como pinzas y fórceps”.
Planned Parenthood, la multinacional abortista que trafica con restos de fetos, no ha tardado en expresar sus protestas. El vicepresidente ejecutivo, Dawn Laguens, ha comentado que la ley “no se basa en la medicina”. “El gobernador Bryant acaba de firmar un ataque a la atención y a la salud de las mujeres como parte de un plan para prohibir el aborto. Planned Parenthood seguirá luchando para proteger el derecho de nuestras pacientes”, afirma.

 http://www.actuall.com/vida/mississippi-se-convierte-en-el-primer-estado-sin-aborto/

lunes, 10 de octubre de 2016

Suicidio tras aborto

El drama silenciado: una joven se suicida tras no poder superar el trauma del aborto

La británica Jade Rees, madre soltera de 21 años, se suicidó casi un mes después de someterse a un aborto, “perseguida” por la decisión que tomó

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Una joven madre soltera británica se suicidó casi un mes después de someterse a un aborto, “perseguida” por la decisión que tomó, según informa la prensa local.
Jade Rees, de 21 años, tenía un hijo de dos años, producto de una relación anterior. Comenzó un nuevo noviazgo a inicios de 2015 y quedó embarazada. Sin embargo, su novio terminó la relación y ella, sola y sumida en la depresión, se sometió a un aborto en octubre del año pasado.
Alrededor de tres semanas después, el 3 de noviembre, la joven se suicidó ahorcándose en su habitación. En su teléfono celular sonaba la canción “Small bump” (“pequeño bulto”) de Ed Sheeran, que relata un caso de un aborto espontáneo.
En la canción de Sheeran se escuchan frases como “porque eras solo un pequeño bulto durante cuatro meses, luego arrancado de la vida. Quizás te necesitaban allá arriba pero nosotros aún no sabemos por qué”.
Según el diario británico The Daily Mail, tras el aborto Jade quedó “molesta y angustiada”. En una carta dirigida a sus padres y a su pequeño hijo, Jade explicó el sufrimiento que afrontaba tras someterse al aborto.

martes, 20 de septiembre de 2016

Ejemplo de superación

La paralímpica que se negó a abortar y terminó en silla de ruedas
La brasileña Mónica Santos necesitaba una operación cuando estaba embarazada pero no quiso quitarle la vida a su hija para poder ser intervenida
Los Juegos Paralímpicos de Río serán especiales para Mónica Santos. Y no solo porque se hayan disputado en su país, sino porque han sido los primeros que disputa. En honor a su hija, como lo que lleva haciendo toda su vida.
La esgrimista brasileña dijo no al aborto y eso le valió para quedar parapléjica. Cuando tenía 18 años, Santos se quedó embarazada, pero a la vez que le comunicaron la buena noticia le daban una mala: tenía un agioma medular que le obligaba a someterse a una operación. Para ello tendría primero que abortar, dados los riesgos que suponía la intervención, pero se negó. No quería quitarle la vida a su hija.
Decidió posponer la operación hasta después de que naciera su niña, Paola, y solo entonces programó su operación. Pero fue demasiado tarde. Santos se quedó parapléjica, aunque podría haber sido peor y haber quedado tetrapléjica. «Creo que Dios me compensó por no haber matado la semillita que tenía en mí», asegura.
Antes de quedarse embarazada ya practicaba algunos deportes y después de su problema volvió a hacerlo. Empezó con el baloncesto y años después conoció la esgrima. Ahora, 13 años después de quedarse en silla de ruedas, la bicampeona de América ha disputado sus primeros Juegos Paralímpicos, aunque se marchó de Río sin ganar un solo duelo y sin medalla. Su mejor medalla es su hija Paola.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Superviviente de un aborto salino

Tras siete meses en el vientre de su madre ella le abortó, pero logró salvarse

Almudena Martínez-Bordiú
28 noviembre, 2015
Una inyección de solución salina para quemarla fue la ´técnica utilizada´. Pero no lograron matarla y está aquí, con nosotros, luchando por los derechos humanos de las personas no nacidas. La historia de Melissa Ohden es conocida por miles de personas en el mundo, pero siempre se alegra de poder estar aquí entre nosotros para recordarnos cada vez que puede su historia, porque “un solo ser humano asesinado mediante el aborto provoca estragos en generaciones enteras”, denuncia. Ninguno de los profesionales de la salud que en 1977 inyectaron la solución salina  en el vientre de su madre biológica (para matarla quemando su pequeño cuerpo) habrían supuesto lo que iba a ocurrir. La abortaron, pero Melissa logró sobrevivir. Son miles los bebés que logran escapar del primer intento de matanza. Pero la mayoría son asesinados después de nacer… para traficar con sus órganos como en semanas recientes Portaluz. Hoy esta mujer, Licenciada en Trabajo social, colabora en campos como la violencia de género, sexual y de la salud mental. Pero sobre todo, entrega su tiempo a la causa pro vida y está muy comprometida en la atención a la mujer embarazada.


“Una decisión tomada en un momento puede tener una gran repercusión en mucha gente, en su vida y, también en su muerte”, reflexiona esta activista por los derechos humanos del no nacido. La verdad que le llevó a ser testigo Tenía  catorce años cuando supo que era una sobreviviente. Sus padres no tenían intención de que lo supiera pero la verdad salió a la luz a raíz del embarazo inesperado de su hermana mayor. “Le estaré siempre agradecida porque, a pesar de su juventud y del trauma que imagino supondría en su vida de adolescente, tuvo el valor de contárselo a  nuestros padres venciendo sus miedos y preocupaciones y, fue entonces, cuando decidieron explicarme la verdad sobre mi vida y supervivencia”, dice Melissa. Esa misma noche, su madre pronunció las palabras que han cambiado para siempre la vida y el mundo de esta mujer: «Tu madre biológica tuvo un aborto durante su embarazo y tú sobreviviste a él». Entonces no podía tener noción del por qué. Pero la fe y su natural resiliencia obraron en ella lo sano hasta permitirle agradecer a Dios el tener, dice, una particular misión…

 “Cuando ocurre algo tan grande como es la supervivencia a un aborto, no existen ya zonas grises o borrosas que dificulten la percepción sobre aquello en lo que se debe centrar la atención”. En el asesinato de un no nacido perpetrado mediante inyección de una solución salina, el  bebé es explícitamente quemado. El líquido amniótico que protege al bebé se extrae, inyectándose en su lugar una solución salina concentrada. El bebé ingiere esta solución que le producirá la muerte 12 horas más tarde por envenenamiento, deshidratación, hemorragia del cerebro y de otros órganos y convulsiones. Esta solución salina produce dolorosas quemaduras graves en la piel del bebé. Unas horas más tarde, la madre comienza “el parto” y da a luz un bebé muerto o casi muerto… como fue el caso de Melissa Al final solo  queda el amor Para esta sobreviviente en esas horas se hace explícita la intervención de Dios porque tras las 12 horas regulares de haber sido inyectada a su madre la solución salina, no se producía el aborto, tal como puede leerse en el Registro de Nacimiento (imagen a la derecha) y narra ahora ella misma:  “El proceso en mi madre duró más de lo previsto, cinco días enteros en los que estuve nadando dentro de la solución letal. Fui abortada al quinto día del procedimiento y el personal sanitario  creyó que la intervención había sido un éxito. Sus palabras -según comunicara posteriormente a mis padres adoptivos el asistente social que se encargó de mi adopción- fueron: “la dejamos a un lado, porque no pensamos que sobreviviera”. Entonces, fui abandonada para ser eliminada más tarde”. Abandonada en una sala contigua como deshecho, fue una enfermera quien escuchó “los débiles gemidos” que emitía Melissa. Esa mujer la llevó de inmediato a reanimación y gestionó la intervención médica de urgencia que le mantuvo con vida. Tuvo secuelas por su escaso peso, daños al sistema respiratorio, hepáticos y otros. Pero con el paso de los meses y años, fue superando los obstáculos y encontrando sentido trascendente a su historia…

 “No guardo ningún rencor hacia mis padres biológicos por haber intentado abortarme, ni  siento resentimiento… y a pesar de que a veces ha sido difícil de llevar, he encontrado un sentido y un gran gozo en el sufrimiento que he padecido. Esto es lo que ha querido Dios para mí y debo integrarlo en mi vida. Soy la que soy y no puedo renunciar a lo que mi vida representa… Soy una persona religiosa, cierto. Cuando me doy cuenta de que no hay razón médica alguna por la que sobreviví y que estoy perfectamente sana, cuando veo todas las cosas que Dios ha obrado en mi vida, le estoy profundamente agradecida y le sigo dando gracias a diario por todo lo que continuamente me va regalando. Ciertamente, desde una perspectiva religiosa, entendemos que es Dios quien nos da la vida y nosotros no somos quiénes para decidir si esta vida merece o no ser vivida; aun así, terminar con la vida de un ser humano debería ser una preocupación de cualquier persona en este mundo, religiosa o no”. Portaluz
 http://infovaticana.com/2015/11/28/tras-siete-meses-en-el-vientre-de-su-madre-ella-le-aborto-pero-logro-salvarse/

miércoles, 10 de agosto de 2016

Violada a los doce años, habla contra el aborto

El embarazo de un niña de 11 años que dice haber sido violada por su padrastro en Chile ha reabierto el debate sobre el aborto en el país sudamericano. La menor, que lleva 20 semanas de gestación, no puede abortar puesto que la ley chilena no lo permite. El caso está siendo utilizado por los grupos abortistas para pedir la aprobación de una ley que garantice el aborto.
El mismo caso -el de la violación cuando era menor- es el que sufrió hace dos décadas Lianna Rebolledo, que tenía sólo 12 años cuando dos hombres la secuestraron mientras se dirigía a un centro comercial. Hasta en tres ocasiones pensó en el suicidio cuando se enteró que nueve meses después daría a luz a una niña fruto de esa violación. 

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Ahora, con 36 y su hija con 24 años, viaja por Latinoamérica para ofrecer un mensaje de esperanza y compartir su historia a todas las chicas que como ella se han quedado embarazadas tras sufrir una violación.
Además, creó una asociación Loving Life que busca promover el respeto de los valores y los derechos humanos de las personas con programas que apoyan la prevención del abuso y la violencia en la sociedad, entre ellas, el aborto.
En una entrevista concedida a C-Fam, Lianna aporta su opinión sobre la presión que sufren los delegados de la ONU para establecer el aborto como un derecho amparándose bajo una ley humanitaria en los casos de violación.
“Los médicos me dijeron que abortara a mi bebé. Yo les pregunté si de esta manera podría quitarme el dolor de soportar una violación. Me contestaron que no, así que no vi ningún motivo para castigar al bebé por lo que hicieron esos hombres”, explica Lianna.
¿Qué pasó con los hombres que la atacaron, fueron condenados?
No, no pasó nada con ellos. La situación fue extremadamente violenta. En mi cara quedaron cicatrices que ahora no son tan visibles, pero desde entonces no puedo ver bien con el ojo derecho.
Ahora hay un movimiento en la ONU para que el aborto sea un derecho bajo la virtud de derecho humanitario como una manera de ayudar a las mujeres supervivientes de una violación. ¿Qué le dirías a los delegados de la ONU acerca de este tema?
El aborto sería como una doble violación y en mi caso, ese dolor no era necesario. No podía curarme castigando a mi bebé. Debemos temer a los violadores, no a nuestro propio hijo. ¿Por qué debemos imponerle la pena de muerte cuando estamos tratando de dejarlo sin efecto para los criminales?
¿Qué edades tienen las supervivientes con las que habla en América Latina y dónde se reúne con ellas?
Tienen entre nueve y dieciocho años y me reúno con ellas en refugios. Ellas se han alejado de sus familias. Algunas están embarazadas y otras ya han tenido a sus bebés.
He estado en México, Chile, Ecuador, Perú, Paraguay, Argentina y los EEUU. También he hablado con miembros de los congresos y de las asambleas nacionales.
Pero hay mucha presión para cambiar las leyes en América Latina, para liberalizar el aborto de los bebés concebidos en casos de violación.
¿Qué se les puede decir a las mujeres y las niñas que han sufrido lo que usted?
Yo quiero llevarles esperanza. Las cosas que has pasado no te definen. Las víctimas todavía tenemos valor y dignidad y la vida no termina por tener un bebé.
Yo les pregunto a los políticos: ¿Cuál es el precio de una vida? Y yo misma les contesto: Cuando se acaba con una vida, se cambia el mundo. Pero cuando se mantiene una sola vida cambia todo el mundo.
Les recuerdo que ellos están aquí, vivos, porque sus madre dijeron sí a la vida. No tienen ningún derecho a decidir quién tiene el derecho a vivir o quién debe morir.


Lianna Rebolledo y su hija. / Youtube
Lianna Rebolledo y su hija. / Youtube
Yo crecí en un hogar violento en la ciudad de México. Después del incidente me traslade a Los Ángeles. Sólo tenía 13 años, pero tenía que criar a mi niña.
A los 16 años me había independizado y me marché a un apartamento. Fue difícil, pero no me importó. Me gradué de la Universidad de California en Los Ángeles en periodismo y ahora tengo un buen trabajo. Mi hija también se ha graduado en la universidad. Yo les cuento a las chicas que ellas también pueden conseguir lo mismo que yo.
¿Qué le ha contado a su hija sobre la violación?
Mi hija me salvó gracias a su amor. Al criarla estaba salvando dos vidas: la suya y la mía. Ella me mantuvo en pie. Ahora veo que mi experiencia estaba destinada a llevar un mensaje de esperanza a otras chicas que han sufrido de la misma manera que yo.
 http://www.actuall.com/vida/una-mujer-violada-a-los-12-anos-decidio-no-abortar-debemos-temer-a-los-violadores-no-a-nuestro-propio-hijo/